Compromiso con México
El conservadurismo, en su sentido más amplio, se caracteriza por defender los dogmas ante la razón, la tradición ante la experiencia, la jerarquía ante la igualdad y la ley natural ante la ley civil. Se opone al cambio y a la innovación. En días recientes,
a propósito de la conformación
del Frente Ciudadano por México, hemos visto al conservadurismo,
tanto de derechas como de izquierdas, expresarse: “¡¿Cómo que fuerzas políticas de diferente signo se unen?! ¿Gobierno de Coalición? ¿Descentralizar el poder? ¡Eso nunca se ha intentado, no se puede hacer!
En memoria de un compañero de antiguas luchas:
Gerardo Ortega Martínez
Parte de la visión conservadora acerca de un frente amplio se debe a quienes lo ven como un potencial ganador en la contienda electoral de 2018, pero también, en parte, se debe al desconocimiento de los procesos políticos alrededor del mundo a lo largo de la historia.
Existen numerosos ejemplos en el mundo a través del tiempo, pero para ilustrar la posibilidad y conveniencia para el país y su gente, recordaremos el Compromiso Histórico italiano, el cual representó una estrategia política elaborada y defendida por el Partido Comunista Italiano entre 1971-1984, como respuesta a los desafíos de la democracia que se tradujo en un gran acuerdo entre el Partido Comunista y la Democracia Cristiana.
Esta estrategia de colaboración y acuerdo entre fuerzas populares de diferente inspiración ideológica pudo conformar un bloque político capaz de llevar a cabo un programa de profunda renovación de la sociedad y del Estado, sobre la base de un amplio consenso ciudadano.
El Compromiso Histórico representó una respuesta de vanguardia a un viejo modelo político, cuyos partidos anteponían sus intereses a los de la gente, afirmados sólidamente en las instituciones, impidiendo una estabilización de la democracia y favoreciendo la parálisis del sistema y el reparto faccioso de las instituciones públicas.
Paralelamente, dotó de protagonismo a nuevos actores sociales, quienes no encontraban espacio en un tipo de “régimen político bloqueado”, formalmente democrático, pero en los hechos, cerrado a la innovación y ajeno a las pujantes transformaciones sociales.
Este acuerdo permitió consolidar la democracia y el pluralismo político en Italia. Además, disminuyó las profundas divisiones sociales e ideológicas que se formaron a lo largo del siglo XX y que polarizaban a la sociedad.
El Compromiso Histórico demostró que es posible romper con la lógica que divide al mundo político en partes contrapuestas y absolutamente irreconciliables. La “pureza de las intenciones” no es una solución para la grave problemática mexicana de nuestro tiempo. Se requiere de un gobierno de unidad democrática como la solución que México necesita para enfrentar la grave crisis de eficacia y legitimidad que afecta al sistema político en su conjunto.
Un Compromiso Histórico para México permitiría dar cuerpo a una alternativa democrática ante un régimen presidencialista en etapa terminal y un modelo económico en crisis permanente. Un acuerdo de este tipo permitiría reavivar y terminar la transición a la democracia en nuestro país y construir un nuevo régimen en donde el poder esté descentralizado de manera democrática para llevar a cabo de manera eficaz y eficiente las reformas y políticas públicas que necesitan el país y su gente.
