Ignorancia y atavismo
Estudios verdaderamente detallados, acuciosos,
dan cuenta de que la era
de la oscuridad que padeció la humanidad no terminó plenamente ni con el Renacimiento
ni con la Ilustración.
Con datos que aportan estos estudios y con otros que surgen de investigaciones, se puede asumir —con gran alarma— que la ignorancia crece y que, en sentido contrario, la razón y la ciencia se encuentran en resguardo esperando mejores tiempos o, francamente, se les ve en retirada.
Veamos esto: en la moderna Gran Bretaña, ahí en donde se encuentran algunas de las universidades de mayor prestigio en el mundo y de las cuales surgieron algunos de los científicos que con su conocimiento revolucionaron el mundo; ahí en donde Francis Bacon, Isaac Newton, Tomás Moro, Adam Smith, Carlos Marx, Bertrand Russell, Niels Bohr, Ernest Rutherford y muchas otras personas transformaron la vida desde las artes, la filosofía y la ciencia; ahí en la Gran Bretaña, en lo que fue la aurora de la ciencia económica moderna, donde fue el nido de la Revolución Industrial. Ahí… ahora en el nuevo siglo, en el año 2016…. ¡Sorpréndase! ¡El 60% de las y los ingleses cree que existen los fantasmas, que éstos transitan por las calles o dentro de las casas cubiertos por sábanas blancas!
(¿Por qué los fantasmas de todo el mundo tienen que usar sábanas blancas?)
En Estados Unidos —el país con mayor número de premios Nobel de física, química, biología y medicina—, el 58% de sus habitantes jóvenes y adultos cree en el diablo y, para propósitos prácticos, lo identifican con cuerpo humano de piel color rojo, con larga cola, patas de ovino y, obvio, con grandes cuernos. Además, el 30% afirma con envidiable certeza que los ovnis (naves extraterrestres) circulan por nuestros aires y que la película Hombres de negro es expresión de una realidad, es decir: que hay una convivencia cotidiana entre los seres humanos con seres provenientes de otros planetas.
Aún más trágica es la situación para la ciencia cuando, según otra encuesta, 29% de jóvenes universitarios a nivel mundial afirmó haber sido partícipe de una experiencia paranormal como la de encontrarse ante un fantasma; y un 20% cree firmemente que durante su vida ha tenido contacto con los espíritus de personas cercanas ya fallecidas.
Es cierto que existen personas que padecen de alguna enfermedad que le lleva hacia las alucinaciones, pero la referencia que hoy hacemos no es sobre los desequilibrios mentales, sino sobre la persistencia y el resurgimiento de la ignorancia y de los atavismos. El califato del Estado Islámico; el creacionismo entre los fanáticos republicanos de la Casa Blanca (Trump incluido); las teorías del reiki compartidas por jefes de Estado y muchos políticos; el espiritismo; el fanatismo que cunde entre las sociedades, nos deben alertar acerca de una regresión social, cultural, política y del conocimiento.
Aquí en México tiene tiempo una campaña en contra de la biotecnología, especialmente en el terreno de la genética. Estos trabajos son considerados por los fanáticos religiosos como “obra del diablo”. En el mismísimo Senado de la República se convoca a seminarios de estudio sobre el reiki y del cual participan, en la organización, honorables senadoras. Crece el rating del programa de Maussan en Televisa y no es menor el del programa que produce TV Azteca para descubrir y fotografiar a fantasmas y espíritus. Y cómo no van a tener gran audiencia, si un poco más de un tercio de la población mexicana cree que los mayas tuvieron —en la realización de sus grandes edificios— ayuda de seres extraterrestres y, en el colmo, hasta en la UNAM, en la Facultad de Ingeniería, se convoca a cursos en donde “los alumnos analizarán la evidencia sobre el mundo espiritual […] y el significado de la vida partiendo del análisis de la evidencia de un diseño inteligente del universo”.
Y frente a todo esto es conveniente que nos preguntemos acerca de dónde se encuentra el Estado laico y qué sucede con la educación que imparte el Estado, la que debe sujetarse a lo que establece el artículo Tercero constitucional.
Twitter: @jesusortegam
