Gobierno de gabinete para la CDMX

La Ciudad de México padece una disfunción estructural en su sistema de gobierno, y para transitar a una democracia plena y estable necesita que el poder no se concentre únicamente en el Ejecutivo. Ante ello, puse a consideración del pleno de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México la propuesta de reforma para adoptar un gobierno de gabinete que garantice un doble control democrático del Congreso sobre el gobierno de gabinete y, al mismo tiempo, del Ejecutivo sobre el Legislativo.

Este gobierno de gabinete se integraría conjuntamente por el jefe de Gobierno y los ministros-secretarios designados por él y ratificados por el Congreso de la Ciudad de México, quienes constituyen, conjuntamente, el gobierno de la ciudad.

Adoptaría  la  forma de un Ejecutivo colegiado  y corresponsable incorporando el  voto de  confianza, la interpelación y la moción de censura. El gobierno de gabinete representa una institución racionalizadora del Poder Ejecutivo que transfiere responsabilidad política a sus ministros-secretarios.

Este gabinete no sería un órgano autónomo: sus integrantes dependerían de la confianza del jefe de Gobierno y del Poder Legislativo. Las leyes le otorgarán facultades de control indirecto para el buen desempeño institucional. Claro, la selección de quien gobierna será a través del sufragio universal, directo y secreto, pero el efecto de conferir la legitimación para gobernarse atribuye en forma explícita a un acto del órgano Legislativo denominado voto de confianza o voto de censura sobre el programa de gobierno, del cual deriva la pertinencia de los ministerios propuestos por el Ejecutivo.

Cuando no se logre un voto de la mayoría sobre éste se podrá formar un gobierno de coalición garantizando un  equilibrio de poderes. Las atribuciones y facultades del jefe de Gobierno comprenden, además   de   las establecidas en la presente Constitución y las  leyes   aplicables, la   de   nombrar un ministro coordinador del gabinete, denominado jefe del Consejo de Ministros,  quien supervisará y coordinará las sesiones del gabinete y los acuerdos que allí se tomen.  El   jefe de gabinete debe buscar la colaboración de los partidos políticos para definir las políticas de gobierno. El Poder Ejecutivo puede vetar un proyecto de ley, cuando esto ocurre el proyecto vuelve a la Legislatura, que puede insistir con mayoría de dos tercios de sus miembros, en cuyo caso el texto es ley.

Si no se lograra la mayoría requerida, el proyecto no puede volver a considerarse en esa Legislatura. El jefe de Gobierno tendrá poder de veto sobre las leyes en los casos que establezca la ley correspondiente.

Las instituciones están sujetas a múltiples vicisitudes que hacen inevitable su permanente acoplamiento a los cambios culturales, sociales y políticos que corrigen las desviaciones a las que siempre se encuentran expuestas.

Este gobierno de gabinete sería un avance en la CDMX, que necesita de una democracia estable, participativa, representativa y deliberativa, y para consolidarla se acabaría con la insana concentración del poder en el ámbito del Ejecutivo, por la ausencia de un claro y explícito programa de gobierno que permita colmar el déficit en la formación de mayorías parlamentarias y por una ausencia de responsabilidad de los integrantes del gabinete en su conjunto en función de las decisiones adoptadas por el gobierno de la ciudad.

Twitter: @jesusortegam

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