Votos y balas
Entre 2018 y febrero de 2024 se han registrado ya mil asesinatos, 291 ataques armados, 154 secuestros y 135 amenazas.
La violencia criminal y, en particular, la violencia electoral es uno de los más grandes retos y amenazas que enfrenta la democracia mexicana este año, quizá el mayor. De un tiempo a la fecha, la violencia electoral se ha convertido en un mecanismo más del crimen organizado para influir de una forma u otra en un creciente número de estados y municipios del país.
Votar entre balas es un importante y valioso proyecto de Data Cívica y Sandra Ley, politóloga experta en el estudio de la violencia política, para registrar y dar seguimiento a la evolución de la violencia criminal y electoral en México.
Los datos recabados por Votar entre balas son de libre acceso y están disponibles en: votar-entre-balas.datacivica.org. De acuerdo con su último reporte, entre enero de 2018 y febrero de 2024, Data Cívica ha registrado mil 709 ataques, asesinatos, atentados y amenazas contra personas que se desempeñan en el ámbito político, gubernamental o bien contra instalaciones de gobierno o de partidos políticos.
En la mayoría de los casos, 78%, las víctimas registradas han sido hombres. Alrededor de la mitad de los casos registrados, 48.4%, han sido personas funcionarias públicas. Nueve por ciento ocupaban una candidatura al momento del ataque y 7.8% eran familiares de funcionarios o políticos.
Si nos concentramos en el tipo de ataque, entre 2018 y febrero de 2024 se han registrado ya mil asesinatos, 291 ataques armados, 154 secuestros y 135 amenazas. Entre los puestos de las víctimas se encuentran: funcionarios o exfuncionarios públicos, gobernantes o legisladores, candidatos/as o precandidatos/as, así como sus familiares.
Si nos concentramos en las mil personas asesinadas, se encuentran 514 personas funcionarias públicas, 61 candidatos o precandidatos, un exgobernador —Aristóteles Sandoval, de Jalisco—, 45 expresidentes municipales y 88 familiares.
Según los datos de Votar entre balas, en 2018 se registraron 94 asesinatos políticos, mientras que para 2021 la cifra fue de 73. En 2022 y 2023, años sin elecciones federales y con menos elecciones locales que los anteriores, se registraron 274 y 354 asesinatos, respectivamente. Tan sólo en los primeros dos meses de 2024 ya se han registrado 60 asesinatos. La tendencia es clara y preocupante: el ámbito municipal y las personas candidatas son los grupos con mayor vulnerabilidad ante la violencia electoral.
¿Por qué es importante analizar y comprender la violencia criminal-electoral como un fenómeno distinto a otro tipo de violencias? Mónica Meltis, directora ejecutiva de Data Cívica, explica la importancia de la gobernanza criminal: “Cuando hablamos de narcotráfico pocas veces hablamos de la estructura que existe detrás. El narcotráfico surge en lugares donde hay una ausencia importante de Estado. En ese contexto, los grupos criminales crean lazos a través del control del mercado y del territorio que les permiten llevar a cabo sus actividades ilícitas”. Sandra Ley añade que: “La ilegalidad del mercado criminal no es el factor que genera violencia”, sino que ésta se genera “por los esquemas de protección prevalecientes y los cambios” que ocurren en ellos. Y, ya sea por ausencia o por colusión con autoridades estatales, los grupos criminales están teniendo más y más influencia política, económica y social en un número creciente de localidades.
Sandra Ley ha analizado cómo es que la alternancia política ha estado acompañada de aumentos en los homicidios relacionados con el crimen organizado. Además de esto, la violencia criminal ha afectado cada vez más la competencia electoral y ha disminuido la participación electoral en ciertas regiones.
Más que minimizar o tratar de relativizar el problema, el gobierno y las candidatas presidenciales deben encarar la dimensión del reto que tienen por delante. Es necesaria una revisión profunda de las políticas de combate al crimen y de la procuración de justicia. Los votos y las contiendas electorales deben sustituir a las balas y los homicidios, no convivir con ellas.
