México frente al covid

Hubo una incapacidad para reconocer errores y corregir políticas una vez que los supuestos iniciales: Instituto Global de Ciencias de la Salud de la Universidad de California en San Francisco

Al cierre de esta columna, se han confirmado más de 2.4 millones de casos de covid en México, así como 210 mil 812 defunciones. Tras el significativo aumento de casos observado durante el pasado invierno, se han acumulado ya varias semanas con cifras decrecientes. Por otro lado, a la fecha se han aplicado más de 12.4 millones de dosis de vacunas contra la enfermedad en México. ¿Quiere decir esto que ya pasó lo peor? Es difícil saberlo todavía. ¿Quiere decir esto que la respuesta del gobierno mexicano ante la pandemia ha sido idónea? Sería difícil sostenerlo con la evidencia disponible a la fecha.

El Instituto Global de Ciencias de la Salud de la Universidad de California en San Francisco (IGHS-UCSF, en inglés) acaba de dar a conocer un importante estudio de caso sobre La respuesta de México al covid-19. A partir del análisis de datos del impacto de la pandemia en diferentes países, el estudio analiza, entre otros aspectos, los problemas en la toma de decisiones en respuesta a la emergencia, fallas en la comunicación, deficiencias en el uso de pruebas y las políticas de aislamiento, los problemas de la capacidad hospitalaria, acceso a medicamentos y suministros esenciales y, por último, deficiencias en la política de vacunación que está en marcha.

Las cifras son devastadoras. Durante 2020, la mortalidad en exceso a lo esperado fue 42.9% mayor que la observada durante 2018 y 2019. Más de la mitad de los decesos por covid registrados son de personas que no son adultos mayores. La mayoría de los fallecimientos atribuibles a covid han ocurrido fuera de un hospital. Entre las personas hospitalizadas, la tasa de letalidad está entre las más altas del mundo.

Destaco tan solo algunas de las recomendaciones del estudio: “Hubo una incapacidad para reconocer errores y corregir políticas una vez que los supuestos iniciales” con que se respondió a la emergencia resultaron inválidos. “Las consideraciones financieras tuvieron una influencia desproporcionada en las estrategias, a expensas de las medidas de salud necesarias”. La “política excesivamente restrictiva” en la realización de pruebas afectó la capacidad de detección de brotes y el control de la transmisión. Las desigualdades en el acceso y la calidad de los servicios de salud se han profundizado durante la pandemia, y han contribuido a una mayor tasa de letalidad en zonas marginadas.

Por último, el plan de vacunación ha sido “insuficientemente transparente”, lo cual abre la puerta a que consideraciones políticas —o ajenas al interés público por proteger la salud— tengan una influencia desmedida.

Desde hace varios meses, el gobierno ha publicado día con día datos abiertos sobre los casos confirmados. el tipo de centro de salud que los ha atendido, así como las características de los centros de los pacientes tales como edad, sexo, comorbilidades, si han sido hospitalizados o no, si han requerido ventiladores o no, etcétera.

Estos datos abiertos han permitido a propios y extraños realizar un seguimiento del avance de la pandemia por entidad o municipio, así como calcular la tasa de letalidad de los casos confirmados o bien la tasa de positividad de las pruebas realizadas. En cierto sentido, la transparencia y disponibilidad de estos datos ha permitido una contraloría social y no pocos expertos en salud han hecho numerosos llamados de atención.

Sin embargo, los datos sobre el avance de la campaña de vacunación a la fecha son mucho menos transparentes. Día con día, se informa del número agregado de vacunas, pero no hay información oportuna sobre cuántas vacunas se han distribuido o aplicado en cada entidad o municipio. Tampoco sabemos la edad o sexo de las personas vacunadas, o cuánto personal médico –ya sea público o privado— aún no ha recibido la vacuna.

Sin esa información, ¿cómo podemos evaluar los avances en la campaña de vacunación? Hasta el momento, a solicitud expresa de Serendipia Digital, la Secretaría de Salud se ha negado a hacer pública información desagregada sobre el avance de la vacunación por entidad y municipio.

La falta de transparencia sobre la campaña de vacunación es muy preocupante. Los voceros oficialistas han aplaudido la estrategia contra la pandemia como si las cifras de contagios, muertes y muertes en exceso no fueran información pública. Por otro lado, el gobierno espera ser reconocido por una estrategia de vacunación como si la información que permitiera llegar a esa conclusión fuera pública.

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