Las preguntas del debate

El pasado domingo se llevó a cabo el primero de tres debates por la Presidencia de la República. En este primer debate, con el acuerdo de los partidos políticos y los respectivos equipos de campaña, se discutieron distintos temas en tres bloques: educación y salud, ...

El pasado domingo se llevó a cabo el primero de tres debates por la Presidencia de la República. En este primer debate, con el acuerdo de los partidos políticos y los respectivos equipos de campaña, se discutieron distintos temas en tres bloques: educación y salud, transparencia y combate a la corrupción y, por último, discriminación, grupos vulnerables y violencia contra las mujeres.

A lo largo de la semana ha habido un amplio debate sobre las ventajas y desventajas del formato del debate, el desempeño de las candidatas, así como las respuestas planteadas —o a veces justo lo contrario, la falta de respuestas claras por una u otra candidata—.

Propios y extraños reconocen que quizá se plantearon demasiadas preguntas para un debate de dos horas y tres candidaturas. El Presidente mismo ha lamentado que las preguntas tuvieron un sesgo en su contra y que no se le reconocieron reconocen sus muchos logros. Es un curioso reclamo cuando a menudo presume ser tan popular o cuando su partido tiene amplia ventaja en encuestas. En todo caso, es difícil saber si aquel fue un reclamo contra las preguntas o también contra las respuestas ofrecidas por la candidata oficial.

En esta ocasión, quiero enfatizar la relevancia y claridad de las preguntas que se plantearon a los tres contendientes, mismas que primero fueron recabadas en redes sociales y luego fueron revisadas por SignaLab del ITESO, quienes entregaron una selección de preguntas a los dos moderadores, Denise Maerker y Manuel López San Martín —quienes hicieron un gran trabajo dadas las restricciones del formato—.

Esta fue la primera pregunta del segmento educación y salud, y con la cual inició el debate: “¿Cuál es su plan integral para fortalecer el Sistema de Salud Nacional y asegurar el acceso equitativo a servicios de salud para todos los mexicanos y cómo piensa financiar e implementar este plan?”, para responderla, cada contendiente tuvo un minuto.

La segunda pregunta de este bloque fue: “De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un país debe destinar 6% del Producto Interno Bruto en su sistema de salud pública. México está por debajo del 3 por ciento. Y en términos presupuestales, nuestro país destina 11% cuando el promedio en la OCDE es del 15 por ciento. ¿Usted considera que debe invertirse más en el sistema de salud pública?, y de ser así, ¿cómo lo haría?”, para responderla, cada aspirante tuvo hasta 90 segundos.

El segundo segmento sobre transparencia y combate a la corrupción, inició con esta pregunta: “¿Cómo se deben asignar los contratos de obra pública para transparentar la inversión, reducir los moches y la corrupción que de ahí se deriva?”.

La segunda pregunta de este bloque fue más amplia y comprendía varios sexenios, no sólo este: “La corrupción en sus dos grandes acepciones —la del despojo a los ciudadanos en cada trámite o la de la apropiación indebida de los recursos públicos en contrataciones y obras—, no se ha podido superar. Cada sexenio trae su gran escándalo, privatizaciones, Fobaproa, Enciclomedia, Odebrecht, Estafa Maestra y Segalmex. Lo cierto es que no se ha logrado erradicar ni tener avances contundentes y significativos. ¿Qué plantean para que no se repita esta pregunta aquí, en seis años, con un nuevo gran escándalo, pero esta vez de su gobierno, sumado al de los anteriores?”, de manera natural, este segmento fue el más álgido de la noche.

El tercer y último segmento sobre discriminación, grupos vulnerables y violencia de género, abrió con esta pregunta: “¿Qué acciones sustantivas —y con enfoque de derechos humanos—, va a realizar para atender las violencias contra las mujeres, si las alertas de violencia de género no han funcionado, si las secretarías, institutos de las Mujeres y las Fiscalías Especializadas tampoco han incidido en bajar los índices?”.

Considero que en estos días de posdebate, ya sin las restricciones del tiempo, los nervios o los ataques, cada una de las candidatas y el candidato bien harían en hacerle saber a la ciudadanía sus respuestas concretas a estas preguntas. La respuesta del Presidente ya la conocemos.

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