Ingresos y desigualdad

Esta semana se dio a conocer la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024, levantada por el Inegi cada dos años en una amplia muestra de hogares. Por su diseño y metodología, la ENIGH es un instrumento ideal para conocer a detalle y con representatividad ...

Esta semana se dio a conocer la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024, levantada por el Inegi cada dos años en una amplia muestra de hogares. Por su diseño y metodología, la ENIGH es un instrumento ideal para conocer a detalle —y con representatividad estadística— los diferentes tipos de ingresos y gastos de la población en México.

¿Qué podemos decir sobre los ingresos de los hogares y la desigualdad en los últimos años? Por principio de cuentas, hay que destacar que la ENIGH 2024 permite hacer comparaciones desde 2016 a la fecha. De acuerdo con la ENIGH 2024, el hogar promedio cuenta con 3.35 personas, 2.20 perceptores y 1.65 integrantes ocupados. Entre 2016 y 2024, el tamaño de los hogares mexicanos ha disminuido en 8.5%, el número de perceptores de cada hogar se ha reducido en 10.2%, mientras que los integrantes de 65 años y más aumentaron en 21.3% y los menores a 15 años disminuyeron 24.8%: los hogares del país envejecen a un ritmo acelerado.

En 2024, el ingreso mensual promedio por hogar fue de 27,307 pesos, cifra 10.6% mayor que la de 2022, en términos reales. Entre 2016 y 2024, el ingreso corriente promedio creció 10.8%, los ingresos por trabajo aumentaron en 13.2%, mientras que las transferencias aumentaron en 26.5 por ciento. Vale la pena destacar que, entre 2016 y 2024, las transferencias gubernamentales promedio por hogar pasaron de 10,908 a 13,799 pesos por trimestre: en ausencia de transferencias, los ingresos de los hogares hubieran aumentado mucho menos. Las transferencias pasaron de representar 15.5% de los ingresos totales en 2016 a 17.7% en 2024, al tiempo que los ingresos por trabajo sólo aumentaron de 64.2 a 65.6 por ciento. Esta recuperación es notable, toda vez que los ingresos promedio habían disminuido 9.7% entre 2016 y 2020.

La distribución del ingreso de los hogares ordenados por deciles también muestra cambios importantes entre 2016 y 2024. No todos los hogares tuvieron aumentos similares en sus ingresos en estos ocho años. Los ingresos del primer decil de hogares, es decir, el 10% más pobre, aumentaron 36.4% en pesos constantes, mientras que los deciles dos al nueve tuvieron aumentos de entre 13 y 32 por ciento. Por otro lado, el décimo decil, el 10% de hogares con mayores ingresos, tuvo una caída en sus ingresos de 7.6% en este periodo. En contraste, entre 2020 y 2024, todos los deciles registraron aumentos en sus ingresos.

Gracias a la detallada información de la ENIGH, se puede estimar el llamado coeficiente de Gini de la distribución del ingreso —una medida de la desigualdad o concentración del ingreso de la población que tiene un rango de entre cero y uno, una desigualdad máxima—. A partir de la ENIGH 2024, se puede estimar un coeficiente de Gini de 0.450 sin transferencias, mientras que al considerar los ingresos por transferencias éste fue de 0.391. Esto quiere decir que las intervenciones gubernamentales vía transferencias, en conjunto, ayudaron a reducir la desigualdad de la distribución del ingreso en .059 unidades. Hace ocho años, la ENIGH 2016 resultó en coeficientes de Gini de 0.499 y 0.449 antes y después de considerar transferencias, respectivamente. Entre 2016 y 2024, el coeficiente de Gini sin transferencias pasó de 0.499 a 0.450, lo cual quiere decir que la desigualdad en la distribución del ingreso ha disminuido incluso sin considerar transferencias gubernamentales. Esta mejoría puede deberse tanto a los cambios en las políticas salariales del gobierno, como a ajustes en el mercado laboral. Por otro lado, el efecto de las transferencias en el coeficiente de Gini no ha cambiado tanto en este mismo periodo: pasó de 0.05 a 0.059 unidades.

La mejoría paulatina en los ingresos de los hogares y la disminución de la desigualdad en la distribución del ingreso deben reconocerse como logros de las políticas gubernamentales de años recientes. Sin embargo, también es cierto que la creciente carga fiscal de las transferencias, el crecimiento económico mediocre y la escasa generación de empleos formales ponen en duda la viabilidad de largo plazo de estos avances.

Temas: