Hora de las campañas
Se acabaron las excusas y los pretextos para no dar entrevistas, para rehuir a los debates sustantivos o para no presentar propuestas.
Mañana comienzan las campañas presidenciales y legislativas a nivel federal. Pronto darán comienzo las campañas locales para elegir ocho gubernaturas —Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán— y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, así como la inmensa mayoría de los ayuntamientos y congresos locales del país.
Durante las precampañas y los procesos internos previos de cada coalición, las dos candidatas punteras estaban impedidas (extraña, pero legalmente) para hacer propuestas específicas y pedir el voto del electorado. Pareciera que llevamos meses en este trajín, pero finalmente es la hora de las campañas: se acabaron las excusas y los pretextos para no dar entrevistas, para rehuir a los debates sustantivos, o para no presentar propuestas.
Habrá tres debates presidenciales y múltiples ejercicios similares a nivel local. Su impacto en las intenciones de voto quizás no sea muy grande, pero será la única ocasión en que podamos contrastar las tres candidaturas presidenciales cara a cara. Los debates son una prueba de estrés para cualquier candidata. Una mala frase, una mala respuesta, de inmediato se traducirá en spots de la candidatura rival, o el hazmerreír de las redes sociales. No es muy claro si esto producirá un voto más informado o razonado, pero es ineludible que habrá más información disponible, buena o mala, para quien quiera utilizarla.
A la información falsa, sesgada o incompleta que se pronuncia cotidianamente desde Palacio Nacional, se sumarán las promesas y ataques de las campañas que podrían ser igualmente falsos, sesgados o incompletos. En la democracia, no hay otra alternativa más que confiar en la capacidad del electorado en filtrar y procesar toda esta información.
Miles de personas se manifestaron en el Zócalo capitalino y muchas plazas públicas del país el pasado 18 de febrero para exigir elecciones libres y justas. Entre otras demandas, se exigió que el Presidente de la República no se meta en la elección y la contienda partidista, tal y como exige la Constitución vigente. Hubo quienes criticaron que los manifestantes usaban ropa de color rosa. Es un curioso reclamo, cuando el gobierno ha desplegado a miles de servidores públicos con chalecos color guinda para promover sus programas sociales.
Hubo quienes criticaron fuertes sesgos partidistas o sociodemográficos entre las personas que se manifestaron aquel día. Hubo quien llegó a decir que se trató de un acto anticipado de campaña. Es una crítica curiosa, porque cualquier manifestación masiva suele tener alguno de esos sesgos. ¿Hay sesgo partidista en las múltiples ocasiones en que el Presidente ha convocado al Zócalo a sus simpatizantes? ¿Había sesgo partidista en las movilizaciones de #YoSoy132 en 2012? ¿En las protestas contra la tragedia de Ayotzinapa? ¿Lo hubo en el plantón de Reforma de 2006? Por fortuna, no hace falta tramitar ninguna licencia o permiso para ejercer derechos políticos y libertades.
La candidata Claudia Sheinbaum ha convocado al Zócalo capitalino este viernes 1º de marzo, mientras que Xóchitl Gálvez iniciará su campaña en Fresnillo, Zacatecas —una ciudad azotada por el crimen organizado—. Por su parte, el Presidente lleva varias semanas preocupado por lo que se dice de él en las otrora benditas redes sociales. Tan sólo hace una semana confesó una injerencia indebida en el Poder Judicial y agredió reiteradamente a una reportera del New York Times. Su partido aventaja en las encuestas, pero eso no le impide acusar, otra vez, una campaña orquestada en su contra.
Según la última encuesta nacional de Buendía & Márquez, levantada entre el 15 y el 21 de febrero, 54% del electorado ya está convencido de por quién votar, mientras que 45% todavía está dudoso por quién hacerlo. Una pregunta interesante será saber si las movilizaciones de estos días, o si los mítines, debates o spots a que estaremos expuestos durante los próximos 90 días, tendrán algún efecto en las intenciones de voto. Es la hora de las campañas: pronto sabremos si tendrán algún efecto.
