Antes de llegar al poder, el presidente Andrés Manuel López Obrador solía criticar el crecimiento económico mediocre de los así llamados gobiernos neoliberales. Una vez que llegó al poder y durante su gobierno no logró superar aquellas bajas tasas de crecimiento, cambió su argumento para desdeñar el crecimiento y en lugar de ello enfatizar la disminución de la pobreza y la desigualdad. Por desgracia, sin un mayor crecimiento económico tales avances serán insostenibles.
Una regularidad de la economía mexicana desde hace varias décadas es que suele observarse una menor tasa de crecimiento económico durante el primer año de cada administración sexenal. Este fenómeno podría explicarse por una especie de curva de aprendizaje de cada administración federal y, por otro lado, como una respuesta racional de los agentes económicos frente a la incertidumbre de las nuevas prioridades gubernamentales y/o posibles nuevas reglas del juego. Además de ello, debe reconocerse las restricciones presupuestales: en la medida en que los gobiernos suelen endeudarse más durante el último año de gobierno —ya sea para concluir sus proyectos estratégicos o bien para utilizar el gasto público para conseguir ventajas electorales—, los déficits fiscales del último año afectan la disponibilidad de recursos para los gobiernos entrantes.
Los voceros gubernamentales suelen atribuir el pobre desempeño económico observado durante los últimos dos sexenios a factores externos. López Obrador culpaba a la pandemia, mientras que el gobierno actual suele atribuirlo a la incertidumbre inducida por las recurrentes amenazas del presidente de Estados Unidos. Pero ¿de verdad no hay responsabilidad alguna en las políticas económica de los gobiernos de Morena?
Como sabemos, el principal motor de una economía es la inversión, ya sea pública o privada. En las últimas décadas, la inversión total en México ha promediado 22% del PIB. Comparado con los promedios de los países de la OCDE estos niveles de inversión no parecen bajos. Sin embargo, debe tomarse en cuenta que la mayoría de aquellos países ya tienen economías desarrolladas y tasas de crecimiento relativamente bajas. Por otro lado, si nos comparamos con países en vías de desarrollo que hoy mismo tienen mayores tasas de crecimiento, los niveles de inversión de México son relativamente bajos. DE acuerdo con datos de la propia OCDE, países como India, Turquía y Corea tienen niveles de inversión mayores a 30% de su PIB en años recientes.
¿Cómo se ha desempeñado la inversión en México? Según un análisis reciente de Fausto Hernández, experto en economía y profesor del CIDE, en el periodo de 1971 a 2025, la inversión total como proporción del PIB ha disminuido durante el primer año de gobierno en nueve de los últimos diez sexenios (la excepción fue 2007). Y si sólo se consideran los últimos 25 años se observa que, en los últimos dos sexenios, 2019 y 2025, la caída de la inversión pública ha sido varias veces mayor que la caída de la inversión privada. En contraste, en 2001 y 2012, la inversión privada disminuyó más que la inversión pública. Si la inversión ha disminuido más en 2025 que en 2019 o 2013, y si la inversión pública ha disminuido más que la privada en los últimos dos sexenios: ¿quién es el responsable del bajo crecimiento económico, el gobierno federal o los factores externos?
Tanto este gobierno como el anterior han contado con mayorías legislativas. Sus paquetes económicos y sus proyectos estratégicos han sido aprobados sin cambiarles una coma. Además de la notable caída en la inversión pública, al inicio de este sexenio se aprobó una reforma judicial que purgó y capturó por completo al Poder Judicial. Por otro lado, se extinguieron organismos autónomos y con ello se debilitó la rendición de cuentas del gobierno federal. ¿Estas reformas no han afectado a la inversión? ¿En qué medida la inversión privada se ha visto disminuida o paralizada como respuesta a la incertidumbre doméstica vs. la incertidumbre del exterior? ¿Cómo puede financiarse una mayor inversión pública tanto en infraestructura como en servicios públicos básicos como educación y salud sin una reforma fiscal?
