Aquí no pasó nada

Existe una asociación positiva y estadísticamente significativa entre la tasa de participación electoral y las tendencias de voto para la SCJN a nivel casilla.

Ayer, la Sala Superior del TEPJF decidió, por mayoría de tres votos contra dos, validar la elección extraordinaria de la nueva SCJN. Justo como hace algunas semanas, cinco de 11 consejeros electorales del INE se pronunciaron por no validar la elección judicial ante el cúmulo de irregularidades, el día de ayer tanto el magistrado Reyes Rodríguez como la magistrada Janine Otálora propusieron declarar la nulidad de la elección de ministras y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del pasado 1 de junio de 2025.

Los proyectos de la minoría argumentaban que se acreditó “la existencia de una estrategia ilícita, coordinada, sistemática y generalizada de distribución de guías de votación (“acordeones”), que constituyó propaganda electoral prohibida” y, además, “tuvo el propósito de influir en el voto de la ciudadanía y que fue determinante para los resultados electorales”. Por último, el proyecto de nulidad del magistrado Reyes se pronunciaba por “adoptar las medidas pertinentes para salvaguardar la integridad del sistema democrático y garantizar el cumplimiento de los principios constitucionales que rigen los procesos electorales”.

Según el proyecto, se acreditó la existencia de acordeones, mismos que constituían propaganda ilícita, toda vez que las reglas de la contienda sólo permitían propaganda individual y no en planillas. En segundo lugar, se acreditó una estrategia de distribución masiva y coordinada de tales acordeones con el fin de influir en el voto ciudadano. Y, en tercer lugar, que tales elementos tuvieron un efecto determinante en el resultado electoral. De manera sustantiva, la propuesta de nulidad se justificaba ante las violaciones graves en la equidad de la contienda, la autenticidad del voto, y la existencia de financiamiento ilícito en apoyo de ciertas candidaturas. Tres de cinco magistrados electorales negaron todos o alguno de estos elementos probatorios.

Como sabemos, la elección judicial tuvo una participación de apenas 13 por ciento. La jornada electoral fue particularmente compleja, no sólo por tratarse de la primera elección judicial del país, sino también porque se utilizó por primera vez un sistema de listas abiertas. Una elección con baja participación pone en duda la legitimidad democrática del proceso y el resultado y, además, es más susceptible a mecanismos de movilización, compra y coacción de votos u otras irregularidades que una elección con mayor participación.

El 11 de agosto pasado entregué un análisis estadístico sobre la elección judicial al TEPJF bajo la figura de amicus curiae. Lejos de hacer una evaluación exhaustiva de todo el proceso electoral, me concentré en analizar los resultados a nivel casilla de la elección para la SCJN y el TDJ.

Los resultados sugieren que hubo una participación electoral atípica en un importante número de casillas. Si bien el INE dejó fuera del cómputo final 818 casillas por diversas razones, existe un grupo mucho más amplio de casillas que podrían significar indicios de irregularidades.

En segundo lugar, existe una asociación positiva y estadísticamente significativa entre la tasa de participación electoral y las tendencias de voto para la SCJN a nivel casilla: a mayor participación, más votos recibieron las nueve candidaturas ganadoras. Este patrón es particularmente notable en el sureste del país. Por otro lado, los porcentajes de voto de todas las candidaturas ganadoras para la SCJN y el TDJ tienen correlaciones altas y positivas, mismas que fluctúan entre 0.70 y 0.85.

En conjunto, las tendencias y patrones de votación observados sugieren que hubo una proporción significativa de votos inducidos o coordinados en favor de ciertas personas. Dadas las reglas de la contienda, estas anomalías pueden ser indicios de irregularidades que ponen en duda la autenticidad de la votación. Si las irregularidades de la elección judicial no se señalan y atienden de un modo u otro ahora, las próximas elecciones ordinarias o judiciales estarán comprometidas gravemente. El Tribunal pudo hacer mucho por mejorar la elección judicial. Decidieron ver para otro lado.

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