Abstencionismo y resultados electorales

A lo largo de las campañas de este año se ha estado hablando mucho sobre el papel de la participación electoral o su contraparte, el abstencionismo, en los resultados electorales. Hay quienes dicen que, si la participación electoral es elevada, esto favorecería ...

A lo largo de las campañas de este año se ha estado hablando mucho sobre el papel de la participación electoral —o su contraparte, el abstencionismo—, en los resultados electorales.

Hay quienes dicen que, si la participación electoral es elevada, esto favorecería ineludiblemente a los partidos de oposición. Por otro lado, hay quien dice que la ventaja del oficialismo en las encuestas es tan grande que difícilmente la participación electoral podría tener un papel determinante en el resultado.

Vayamos por partes. Por principio de cuentas, vale la pena recordar que ésta suele ser notablemente mayor en elecciones presidenciales que intermedias. En las elecciones de 2012 y 2018, por ejemplo, la tasa de participación electoral fue de 63.1 y 63.4%, respectivamente. En contraparte, en las elecciones intermedias de 2015 y 2021 la participación fue de 47.1 y 52.6%, respectivamente.

¿Hay alguna relación entre la participación y los resultados electorales? Si analizamos los datos de los cómputos distritales del INE para 2015 y 2018 a nivel distrito, se observa lo siguiente: en 2018, a mayor participación electoral en un distrito, Morena recibió un mayor porcentaje de votos (coeficiente de correlación de 0.22). Tres años después, en 2021, esta tendencia se revirtió y se observó que, a mayor participación electoral, Morena recibió un menor porcentaje de votos para diputaciones federales (coeficiente de correlación de -0.21). 

Algo similar a 2021 ocurrió en las elecciones para la gubernatura del Estado de México el año pasado: a mayor participación, mejor resultado obtuvo la coalición opositora. La relación observada en 2021 y 2023 permitiría pensar que este año la participación electoral podría ayudar a la causa opositora. Sin embargo, no debe pasarse por alto que en 2018 justamente se observó la relación inversa.

¿Cómo pueden reconciliarse ambos hallazgos aparentemente contradictorios? Vale la pena recordar que entre 2018 y 2021 ha habido importantes cambios en los patrones de voto. Si bien en 2018 Morena se benefició de un voto de castigo en contra del PRI en zonas urbanas y de mayor escolaridad, para 2021 ocurrió lo contrario: Morena fue castigado en zonas urbanas —tal y como se observó en la Ciudad de México ese año—. En 2021, la fuerza electoral de Morena en zonas urbanas resultó más débil que en 2018.

Otra peculiaridad de las elecciones de 2021 fue que la tasa de participación electoral fue menor en las 15 entidades que renovaron gubernatura frente a las otras 17 entidades del país. La participación en entidades donde se renovó una gubernatura fue 3.9 puntos porcentuales menor a la de entidades donde no se renovó gubernatura. Este resultado relativamente contraintuitivo cuando uno podría esperar contiendas más reñidas y concurridas cuando hay una gubernatura en juego. ¿Ocurrirá algo similar este año?

Otro aspecto por considerar son las diferencias entre la participación en zonas rurales y urbanas. Tanto en 2018 como en 2021, se observó una mayor participación en casillas rurales que urbanas: 55.3 vs. 49.7% en 2021, una brecha de más de cinco puntos porcentuales, mientras que en 2018 esta brecha fue de sólo 1.4 puntos porcentuales. Este resultado también resulta contraintuitivo porque, en general, las casillas de zonas urbanas son más cercanas que en zonas rurales.

Por último, también hay quienes afirman que el voto de los jóvenes podría hacer una diferencia este año. Por desgracia, históricamente los electores entre 20 y 30 años se encuentran entre los de menor participación electoral en México. Suele atribuírseles una mayor apatía que a los jóvenes. Si bien esto puede ser cierto, también debe considerarse otra barrera: justamente, las personas jóvenes son las más propensas a cambiar de domicilio y no actualizar su credencial para votar. Como sabemos, votar en casillas especiales es particularmente difícil y tardado. Una forma sencilla de aumentar la participación electoral sería facilitando el voto lejos del domicilio registrado, o bien haciendo más sencillo el actualizar el domicilio de la credencial para votar.

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