Frente: escepticismo y temor
Al condicionar su apoyo a la Mesa Directiva, las dirigencias de Anaya, Barrales y Delgado abrieron fuego contra el PRI

Ivonne Melgar
Retrovisor
Con su presentación, el Frente Ciudadano por México desató escepticismo, encono y temor.
Porque el mismo día que sus impulsores acudieron al INE, este martes 5 de septiembre, las bancadas del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano protagonizaron en la Cámara de Diputados su primera acción coordinada.
De manera que, al condicionar su apoyo a la Mesa Directiva de San Lázaro, las dirigencias de Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado abrieron fuego contra el PRI.
Para los coordinadores parlamentarios frentistas –Marko Cortés (PAN), Francisco Martínez Neri (PRD) y Clemente Castañeda (PRD)— antes de votar a favor, debía garantizarse la eliminación del pase automático del procurador a fiscal. Y así ocurrió este jueves 7.
Mientras el bloque opositor decía haber ganado su primera batalla, los priistas en voz de su coordinador, César Camacho, los tacharon de mentirosos, por haber inventado un riesgo que nunca existió.
Así que el Frente Ciudadano por México emerge a la arena política marcado por ese conflicto legislativo que, a juicio del PRI, fue un diseño de la dirigencia del PAN que, según esa narrativa, habría arrastrado “a sus aliados de ocasión”.
Sí, encono y escepticismo se transpiraba en el recinto legislativo, donde los frentistas también eran fustigados por los diputados de Morena, a cargo de Rocío Nahle, mediante mantas contra las tres siglas partidistas.
¿Es posible remontar ese clima comparable con el de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón rindió protesta?
Es posible si el Frente naufraga antes del 14 de diciembre, en el arranque de las precampañas presidenciales.
Pero si ese barquito de papel zarpa, el encono legislativo se tornará en parálisis.
Por lo pronto, se impone la incredulidad por el siempre dudoso discurso de que “primero el proyecto y después el nombre”, como lo han declarado Anaya, Barrales y Delgado.
Y si bien las tres fuerzas asumen coincidir en la meta de cambiar al régimen y armar un gobierno de coalición, entre frentistas el chascarrillo suena: “juntos hasta que la candidatura presidencial nos separe”.
Existe también la incomodidad de los militantes por compartir rumbo con sus tradicionales competidores.
Aunque la aduana más difícil de sortear es la de los gobernadores del PAN y del PRD, quienes tendrán que definir hasta dónde y con quién es posible armar un frente electoral.
¿Accederá el perredista Graco Ramírez en Morelos darle juego a la gente del exgobernador panista Marco Antonio Adame?
¿Soltará el panista Miguel Ángel Yunes las fichas distritales de Veracruz para la gente de MC de su paisano Dante Delgado?
El riesgo mayor, sin embargo, se encuentra en las resistencias que el Frente tiene en el interior de cada partido:
En el PAN, la precandidata presidencial Margarita Zavala y senadores críticos a la dirigencia de Anaya, como Ernesto Cordero y Roberto Gil Zuarth.
Y si bien en el PRD ya se salieron los adversarios declarados como René Bejarano, Dolores Padierna y Pablo Gómez, aún se duda de cómo reaccionará la corriente de ADN de Héctor Bautista y Juan Zepeda, en caso de que el aspirante presidencial sea panista.
De manera que los cálculos de los impulsores no descartan nuevos desprendimientos azuzados, pronostican, por alianzas interpartidistas que operan desde sexenios anteriores.
El mejor ejemplo se da con panistas afines al expresidente Calderón y a su exsecretario de Energía y Hacienda, el ahora prospecto presidencial priista José Antonio Meade. Ahí de nueva cuenta figuran Cordero y Gil Zuarth. Y del lado del PRI, el canciller Luis Videgaray.
Pero justamente esa tendencia a la conformación de redes políticas que trascienden las siglas partidistas es la que podría dar fuerza al naciente bloque frentista con los sobrevivientes del Pacto por México.
A ese grupo pertenecen Anaya y sus consejeros frentistas: Santiago Creel, Gustavo Madero, Javier Corral y Adame, entre otros. Y del lado perredista están el propio Bautista, Jesús Zambrano, Jesús Ortega y Guadalupe Acosta Naranjo.
En ese mismo segmento de políticos destaca Miguel Mancera quien, sin asumirse perredista, fue quien hizo posible la negociación que llevó a Barrales a la dirigencia del PRD.
El gobernante de la CDMX también propició la participación de Movimiento Ciudadano en el Frente, cuyos políticos terminaron por abandonar la expectativa de ir con AMLO, cuando Ricardo Monreal perdió la candidatura capitalina de Morena.
De manera que, más allá del encono y el escepticismo, lo que esta semana sísmica nos deja es el arranque de una carrera electoral que trasciende encuestas, punteros y supuestos escenarios definitivos.
Porque hoy los pasajeros al 2018 comienzan a comprar boleto en torno a tres navíos.
Y, en el embarcadero, un barquito de papel ha logrado poner presión al buque insignia del sistema y al galeón que promete el tesoro perdido.
PD: Haremos una pausa. Y, si ustedes me lo permiten, nos reencontramos aquí el sábado 30.