Un nuevo proyecto

No nos detenemos a pensar como el yo del futuro o como una persona externa a nosotros.

Por Paulina Majul Rubio*

Estuve trabajando en un proyecto, todo cambia a mi alrededor, pero ese proyecto sigue en pie. Me frustra darme cuenta del paso del tiempo, de cómo ese sueño pasa a segundo plano entre la gente a mi alrededor. Lo tengo listo, pero no pasa más allá de mi computadora. Yo sé a dónde van a llegar aquellas ideas y me emociona, pero al mismo tiempo tengo miedo de decepcionar a alguien en el camino al lograrlo.

No todos tienen buenas ideas y, por ende, tener una es una bomba de estrés y de presión, la cual empieza desde unas misma, pero que después crece con el tiempo y con las voces de nuestro interior. Tener una gran idea hace imposible el pensamiento de descanso, tenemos que hacerlo ya. ¿Qué haría yo si mañana me muero y esa idea se queda en el plano irreal? ¿Qué tal que me tardo mucho y alguien lo hace antes que yo? Desde el momento en el que este gran plan surge, queremos poner nuestra mente y energía en su totalidad para sacarlo adelante, sin importar que hay ámbitos en nuestras vidas igual de importantes que ese proyecto. “Se necesita un balance”, es lo que cualquier persona diría, pero en este caso cualquier persona que se encuentre o se haya encontrado en un caso así, puede saber que una no descansa hasta que ese sueño salga a la luz; incluso cuando no estemos trabajando en ello activamente, la cabeza no se calla.

Asimismo, creo que el no descansar hasta terminar es algo meramente humano y destructivo, ya que no nos damos tiempo para pensar. Queremos hacer todo el tiempo, pero a veces no pensamos de manera realista; tenemos planes que creemos saber a la perfección sin darnos cuenta de que no los hemos aterrizado a la realidad. No nos detenemos a pensar como el yo del futuro o como una persona externa a nosotros,  incluso, teniendo el fracaso en mente. Nos han enseñado a volar, a soñar, pero no que a la par debemos aprender a aterrizar.

Cuando volamos tanto, perdemos la noción del hoy y ahora, lo que tenemos que hacer hoy para cumplir ese proyecto y las implicaciones realistas para lograrlo.

A veces caemos en el error de cerrarnos a una sola realidad con tal de no decepcionarnos o a quienes nos importan, incluso para no perder de vista la meta, pero debería ser al revés.

Para crear lo que nuestra mente nos propone, es importante tomar en cuenta todas las variables y ésa es la parte difícil, incluso contemplando el fracaso, debemos seguir con esa idea. Dijimos que la idea es brillante, ¿no?, entonces, ¿por qué no creer en esa idea, independientemente de lo que pueda pasar? Nadie la conoce tanto como nosotras, nadie sabe cuánto significa para nosotras. Por eso mismo, nos tiene que convencer, incluyendo cualquier variable negativa. Esa idea ya la tenemos comprada nosotras mismas, tanto así que rara vez sale de nuestra cabeza, pero si queremos que el mundo nos compre la idea se necesita dar a entender ese por qué.

Realmente no hace falta que esa idea sea lo más innovador, diferente, impactante o como le podamos llamar, simplemente hace falta que nos convenza a nosotros mismos y a partir de ello poder convencer a los demás de que esa idea va a valer la pena. Sólo así le encontremos el verdadero significado a todos los sacrificios y tiempo invertido; más que seguir pensando o hablando, podremos dar resultados.

El proceso de cada una en torno a un proyecto varía en tiempo y en forma, pero ésa no es una justificación como tal; si ya tienes la idea y te molesta tanto como para no dejarte dormir, cree en ella, sácala adelante como puedas, el resto viene después.

*Instagram: @paulinamajulr

paumajulr@gmail.com

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