Tinta con mi apellido
No sé si algo de lo que escribo ha impactado en alguna persona que lo lee, pero eso no importa, lo que sí sé es que en mí el impacto ha sido enorme.
Por Paulina Majul Rubio
¿Por qué escribo y para qué escribo?
Conforme empecé a crecer, me daba cuenta de que quería recordar momentos; podrá haber videos, fotografías y memorias, pero la tinta nunca se va a desaparecer. Se habla mucho sobre esas memorias que van cambiando con el paso del tiempo, los recuerdos se desvanecen y el cerebro llena esos espacios vacíos con memorias inventadas inconscientemente; sin embargo, al volver a leer algo, todo regresa tal y como fue.
Cuando me siento a leer mis diarios de hace ocho años, se siente como que el tiempo no pasó, recuerdo qué pluma fue con la que escribí ese día, en dónde estaba cuando lo escribí, y con la forma de la letra, sé lo que estaba sintiendo. Al leerlos, me veo como un alguien externo a esas historias, a la vez de saber que ésas son mis palabras y pensamientos.
Leer lo que he escrito a lo largo de los años me ha causado un millón de sentimientos diferentes, pero nada se compara con el sentimiento de orgullo al saber que nunca he dejado de escribir, que mis historias siguen quedando narradas en papel.
¿Para quién escribo? Quién, esto puede cambiar en un plazo de horas, días e incluso años; agregando que también puede cambiar dependiendo en dónde me expreso.
Hoy escribo este texto para mí, pero también lo escribo para aquellos que lo leen, ya sea por compromiso o porque encontraron algún otro de mis textos impresos en el papel. No sé si algo de lo que escribo ha impactado en alguna de las personas que lo lee, pero eso no importa, lo que sí sé es que en mí el impacto ha sido enorme.
Leer mi nombre y apellido plasmados con tinta en el papel me llena de orgullo y con el paso del tiempo veo los resultados de tantos años de dedicación a la escritura.
Ha habido tantas veces que me regañan por quedarme despierta escribiendo algo porque en ese momento me inspiré, o también esas veces en las que estaba agotada, pero aun así agarraba mi pluma y papel y dejaba las ideas fluir. Las oportunidades vienen y van, pero tienes que perseguirlas para que de verdad se queden y eso es lo que yo hago, no por nadie, sino por mí.
Me gustaría pensar que lo que escribo tiene un impacto o que en algún momento tendrá impacto en alguien, pero no le dedico mucho tiempo a ese pensamiento, le dedico más tiempo a la pregunta: ¿A mí Paulina, me movió y me hizo sentir orgullosa lo que escribí?
Hace unos días tuve la oportunidad de platicar con una niña a quien yo no conocía, pero a quien pude darle un consejo, un poco de lo que le dije fue: “Tú no te esfuerces en el impacto que crees que vas a generar en los demás, no te esfuerces en que el resto esté orgulloso y vea el empeño que le estás poniendo; trabaja por impactarte a ti misma, por estar orgullosa de ti misma y, a partir de ello, todo fluye”.
Probablemente no soy la primera ni la última persona que dice algo así, y tan simple como suena, no muchos se percatan de ello. Alguna vez leí una frase sobre cine que decía algo como: “Si a ti te aburre tu película, ¿porque crees que al resto no le va a aburrir?”. Esta frase va por la misma línea, creo que al enfocar nuestra atención en complacer al resto sólo va a generar resultados mediocres, por eso debemos ser nuestro primer y más importante espectador.
Por esto mismo, yo puedo decir que aun escribiendo esto para que a alguien le sirva mi consejo, primero tengo que pensar, ¿lo que escribo hoy me impactará en unos años que vuelva a leerlo, así como lo que escribía en mis diarios?
Me siento orgullosa día con día de no dejar a un lado mi pluma, de procurar esas ideas que rondan por mi cabeza a diario. Me basta con eso, porque sé que mientras me mantenga en esa línea de ser mi primer y más importante espectador, la tinta con mi apellido irá apareciendo en más lugares y ya no sólo en papel.
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