Sentir

Durante la pandemia por covid el contacto físico se convirtió en algo sumamente importante

Por Paulina Majul Rubio

Cinco cosas que puedas ver, cuatro cosas que puedas sentir, tres cosas que puedes oír, dos cosas que puedes oler, una cosa que puedas saborear.

Y en el momento en que nosotros como humanos nos desconectamos de la realidad, encontramos la calma en todo aquello que está cerca de nosotros para ver, tocar, oír, oler y saborear.

Este ejercicio consta de cosas que son físicas, es decir, están ahí para ser percibidas directamente, por eso es por lo que es tan efectivo. Tomando en cuenta lo anterior, entiendo el porqué del contacto físico, por qué hace tanta falta, por qué es tan necesario en nuestra experiencia siendo humanos.

Hay una sola cosa que todos hemos experimentado por igual, la pandemia de covid, en la cual el contacto físico se convirtió en algo sumamente importante, todos queríamos abrazar, ver a los ojos, escuchar y durante un tiempo estuvimos limitados a ello; nos dimos cuenta de que algo tan simple era lo menos simple de todo y añorábamos lo que alguna vez tuvimos.

En el momento en el que nuevamente podíamos ir y venir a donde quisiéramos y cuando quisiéramos y ver a quien quisiéramos, yo empecé a valorar todas esas cosas que alguna vez fueron imprudencias y entendí, porque como humanos necesitamos de ello para conectar con lo real.

Cada vez que quiero recordar algo tal y como es, toco, hasta que mis manos se cansen de sentir cada textura, huelo, hasta que mi olfato se canse del aroma que percibe, veo, hasta que mis ojos queden deslumbrados, escucho, hasta que mis oídos se aturdan, pruebo, hasta que mi paladar se empalague.

Cuando me veo limitada a practicar cualquiera de estas cosas, estoy atrapada en algo fuera de la realidad. El no conectar directamente con alguno de estos sentidos me lleva a preguntarme qué es real y qué no lo es. Así pues, en la pandemia fuimos obligados a limitar nuestros sentidos, a pesar de ello, muchos lo logramos, pero esto nos obligó a valorar.

Podíamos tocar, pero sólo nuestro lado de la pantalla, podíamos oler, pero olíamos únicamente nuestro espacio individual, podíamos ver, pero a través de un dispositivo el cual nos limitaba a pixeles comprimidos, podíamos escuchar, pero nuevamente eran transmisiones atrasadas o los mismos pocos sonidos de nuestro hogar, podíamos probar, pero todos los sabores eran los mismos de siempre.

Nos cansamos de lo mismo, de no poder conocer algo más allá de lo que nos rodeaba, de intentar conectar con la realidad practicando el ejercicio de los sentidos y que siempre fueran las mismas respuestas automáticas. Al automatizarse, se convertían en una rutina que no nos daba la oportunidad de pensar en algo más allá, separándonos nuevamente del presente.

Sentir es algo con lo que el ser humano se siente real en este inmenso mundo. En lo personal, sentir me da calma, sentir le da silencio a mi cabeza.

Cada vez que me despido, abrazo e intento retener todo aquello que siento en ese abrazo, y cuando vuelvo a ver a esa persona, el recuerdo de cada uno de los sentidos me regresa esa alegría de volvernos a ver, ese tiempo en medio se borra y vuelve a ser como algún día lo fue.

Agradezco cada uno de los sentidos, no obstante, es obvio que a falta de algunos e incluso de todos, las cosas se perciben de una manera que probablemente yo no podría entender y mucho menos explicar, pero al tenerlos todos, los aprecio y valoro recordando aquellos momentos en los que me fueron una limitante.

Para concluir, quiero resaltar la capacidad tan preciada y el privilegio que hay en algo tan simple, lo bonito que es tocar, oler, ver, escuchar y probar.

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