Nuestro cuerpo... ¿quién dijo perfecto?
Muchas actividades excluyen a mujeres con obesidad.
Por Ma. Patricia Herrera Gamboa
“¿Como que te veo más llenita, estás embarazada o estás enferma?”. Frases como éstas, tan comunes en nuestra sociedad, pueden en un segundo, desmoronar la autoestima de cualquier mujer, incluso de cualquier persona, ya que la obesidad no es bien vista en la sociedad y siempre es motivo de burlas y señalamientos.
Y peor aún para las mujeres, que, desde niñas, escuchan que el cuerpo perfecto de una mujer debe ser delgado, esbelto y con curvas, lo que desencadena una serie de problemas para esa niña, si tiene la “mala fortuna” de nacer con una complexión gruesa (estructura corporal o constitución ósea).
Pero vamos por partes, la obesidad en las mujeres tiene muchas razones para desarrollarse; en principio, la complexión corporal, es decir, “delgada” se refiere a personas que tienen una estructura ósea pequeña, mientras que la “gruesa” es para las que tienen una estructura grande y sólida y ésta es una constitución genética, por lo que, hasta donde se sabe, no hay modo de cambiarla. Es por ello que las mujeres con dicha constitución batallarán toda su vida por controlar su peso.
Por otro lado, también influyen diversas enfermedades o bien eventos físicos, como cambios hormonales durante la pubertad, el inicio de la menstruación –que es diferente en cada mujer– el inicio de la vida sexual, el uso de anticonceptivos, el embarazo y alumbramiento, el posparto, la lactancia, el número de embarazos, el climaterio y la menopausia, junto con enfermedades como el hipotiroidismo, diabetes, etcétera, que serán siempre motivo para perder o ganar peso, por supuesto, acompañado de una mala educación nutricional y una vida sedentaria.
De esta manera, la mujer con sobrepeso u obesidad no sólo enfrentará todo lo descrito, sino que tendrá que desarrollar una cruenta lucha contra su entorno, que invariable e injustamente la tachará desde su niñez de fea, desagradable, descuidada, tragona, entre otros crueles adjetivos.
Esta situación provocará discriminación en diversas actividades que se han diseñado casi exclusivamente para mujeres delgadas, como los son: actrices, modelos, bailarinas, algunos deportes, espectáculos u oficios, que les serán automáticamente vetados, aunque hay que reconocer que, en los últimos años, algunos de ellos se han logrado revertir.
Además, la mujer con sobrepeso u obesidad no sólo se enfrentará a dicha marginación, tanto en el ambiente laboral como a nivel personal, provocando que la mayoría de ellas sean mujeres inseguras y con baja autoestima, dadas las burlas de que son objeto, provocando problemas mentales, que las pueden llevar a desarrollar depresión o desórdenes alimenticios como la anorexia y/o bulimia, por mencionar algunos.
Y peor aún para su maltrecha autoestima, también batallarán para conseguir pareja, porque los hombres, por lo general, tienen un erróneo concepto de belleza, buscando mujeres esbeltas, con medidas perfectas y pocos serán los afortunados que acepten mujeres obesas.
Pero, ¿quién diablos determinó que una mujer se mide por los kilos de su cuerpo? Ojalá así fuera, aunque, para ¡“pesar” su inteligencia, su valor y su fuerza! Así que, mujeres, jamás agachen la cabeza y nunca olviden que, “la belleza está, en los ojos de quien te mira”.
