Por Marisol Escárcega
La película Barbie, dirigida por Greta Gerwig y protagonizada por Margot Robbie, no sólo ha roto récords en taquilla, pues hasta el momento lleva recaudados más de mil millones de dólares, sino también ha sido el centro de la polémica debido a los comentarios que muchos hombres han hecho de este filme y de las personas, especialmente mujeres, que han ido a verlo.
Siendo honesta, no recuerdo que una película levantara tanta ámpula en la sociedad, sobre todo que hiciera tanta mella en la masculinidad de algunos hombres y, en especial, que la responsable de ello fuera una muñeca.
Por supuesto que antes de que se estrenara este filme ya se esperaban este tipo de reacciones, porque lo mismo pasó cuando salió Suicide Squad, donde Robbie interpreta a Harley Queen, y también con la serie de Merlina y la extraordinaria actuación de Jenna Ortega. En todas ellas hubo críticas, no sólo a las actrices que protagonizaron los proyectos, sino también a los personajes y a las mujeres que se identificaron con ellas.
“Ya van a empezar a vestirse de (inserte el nombre del personaje) y a creerse únicas y originales”. Éste es el comentario más socorrido por los hombres que, evidentemente, no están soportando que una muñeca sea el centro de atención, porque de qué otra forma explican tanto hate hacia el filme y, más aún, hacia las personas que vieron la película, criticando los atuendos (color rosa, por obvias razones) que llevaban puestos.
No sólo fue el caso del chico Ernesto o del padre que se vistió con tutú para ir con su hija al cine, sino toda la embestida de comentarios misóginos que lo único que querían era invalidar todo lo que tuviera que ver con lo femenino, en este caso, vestirse de rosa o disfrazarse de Barbie.
Porque, claro, ellos sí pueden vestirse de Mario Bros y comprar una palomera de 150 pesos, disfrazarse de Spiderman, Thor o Gokú o comprar playeras costosas de un equipo de futbol o americano y salir a las calles y festejar un triunfo y dejar montones de basura, pero no se les ocurra a las mujeres hacer algo parecido, porque entonces sí arde Troya, de ahí que nos haga tanto sentido el discurso que se aventó el personaje de Gloria (America Ferrera) al decir que hagan lo que hagan las mujeres jamás tendrán contentos a los demás, y no es que nos hagamos las víctimas, es que pareciera que las mujeres necesitamos la aprobación masculina para todo, sobre todo cuando se trata de expresar nuestras emociones (¿se acuerdan las críticas a las marchas feministas porque eran violentas y entonces una estudiante de la UNAM protestó bailando en CU y, en vez de felicitarla hubo centenares de comentarios de hombres burlándose de ella?, ¿ven como nada les parece?).
Y es que el patriarcado está tan bien cimentado que los estereotipos de género siguen permeando en las actuales generaciones que es muy difícil erradicarlos. Uno de éstos es la masculinidad, la cual está fincada en ser todo lo contrario a lo femenino, de esta manera, los hombres deben imponerse, pero sin demostrar sus emociones, salvo que sea ira o rabia, ¿vestirse de rosa?, ¡claro que no!
Leía en redes que, justamente con los comentarios machistas hacia Barbie estos hombres sólo demostraban una cosa: que su masculinidad es tan frágil que una muñeca pudo evidenciarlo, por eso lo de masculinidad de mazapán, pues por afuera, estos dulces típicos de México parecieran sólidos, pero apenas le quitas la envoltura y todos se desmoronan, ¿les suena?
Lo que más destaco de toda esta polémica es que se discuta acerca del patriarcado, que estos debates se lleven a la familia, al trabajo, con l@s amig@s, porque, para construir relaciones sanas es fundamental hablar de lo que nos incomoda, no hay otra forma de darle vuelta a la página.
Por cierto, hay que apoyar las películas hechas por mujeres, porque, como diría una amiga, ésa sí es una buena razón para ir al cine.
