Históricas
Las atletas nos han enseñado que las mujeres vivimos en diferentes cuerpos, delgados, flacos, robustos o musculosos. Cada uno fuerte, especial y único.
Por Marisol Escárcega*
No siempre serás fuerte, pero siempre podrás ser valiente.
Simone Biles
Más allá de un medallero olímpico, ¿qué lecciones nos dejan los Juegos Olímpicos París 2024?
Si bien celebramos a todas las mujeres que, pese a los obstáculos, llegaron a la justa deportiva más importante del mundo para dar lo mejor de sí, sin importar si ganaron o no alguna medalla, aquellas que se colgaron alguna tienen un lugar especial.
Mención aparte tienen las atletas mexicanas que, sin apoyos gubernamentales, sacaron la casta otra vez. ¿Sabían que, 65.38% de las medallas que México ha ganado en JO, han sido de mujeres?
Los JO París 2024 también nos dejó la historia de Adriana Ruano Oliva, quien le dio su primera medalla de oro a Guatemala en tiro deportivo y quien hace 10 años, siendo gimnasta, tuvo una lesión grave en la columna que la dejó fuera de esa disciplina, pero encontró otra en la que volvió a triunfar.
O qué me dicen de la esgrimista egipcia, Nada Hafez y de la arquera Yaylagul Ramazanova que participaron en los Juegos Olímpicos estando embarazadas.
No podemos olvidar a la gimnasta Rebeca Andrade, que pese a que estuvo detrás de Simone Biles se convirtió en la brasileña con más medallas en JO en la historia de aquel país. Por supuesto, el renacimiento de Simone Biles nos enseñó que la salud mental es fundamental para la vida de todas las personas. Se consolidó como la gimnasta más importante de todos los tiempos.
Otra historia es la de Julien Alfred, quien se coronó como la reina de los 100 metros planos y subcampeona en los 200 metros y le dio sus primeras medallas a Santa Lucía, un país de poco más de 179 mil habitantes, más o menos los que tiene la alcaldía de Cuajimalpa de la CDMX. Lo mismo ocurrió con Thea LaFond que se llevó la medalla de oro en salto triple y puso a Dominica en las primeras planas.
Otra leyenda que debe conocerse es la de la tiradora turca Sevval Ilayda Tarhan, quien ganó junto a su compañero Yusuf Dikec (sí, el de losmemes) medalla de plata con el mínimo equipo de protección.
Y, qué tal el techo de cristal que rompió Katia Itzel García al convertirse en la primera árbitra mexicana en dirigir un partido oficial de futbol en los JO, o la gimnasta mexicana Natalia Escalera, que pese a romperse el ligamento siguió compitiendo en las barras asimétricas o, a Alexa Moreno, quien cerró su participación en los JO como la novena mejor gimnasta a nivel mundial. Su sonrisa al caerse de la viga y volverse a subir nos lo dijo todo.
También, la historia de la chilena Zhiying Zeng, que debutó en estos JO a los 57 años en tenis de mesa; su moraleja: nunca es tarde para empezar. O, la historia de Kaylia Nemour, que, al ser despreciada por Francia, decidió competir por Argelia y se colgó la medalla de oro en barras asimétricas, es la primera medalla de oro para África en gimnasia.
Qué decir de Allyson Felix, la mujer más condecorada en atletismo de la historia olímpica, y que, al ser discriminada por ser madre, creó la primera guardería para bebés de madres atletas y salas de lactancia en los JO de París.
No podemos olvidar toda la polémica hacia las boxeadoras Imane Khelif y Lin Yu-ting que fueron acusadas de “parecer hombre”, lo mismo que la judoca mexicana Prisca Awiti, que ganó plata.
Las atletas nos han enseñado que las mujeres vivimos en diferentes cuerpos, delgados, flacos, robustos o musculosos. Cada uno fuerte, especial y único.
En fin, me quedo con la imagen de Simone Biles y Jordan Chiles mostrando su gran admiración con una caravana a Rebeca Andrade, que consiguió su primera medalla de oro en unos JO. Fue el más puro acto de sororidad.
Vuelen como niñas, salten como niñas, pedaleen como niñas, corran como niñas, pateen como niñas, naden como niñas, tiren como niñas... ganen como niñas.
