Ella
Nadie sabe tampoco lo que pesa cuando pides ayuda. Nadie sabe hasta dónde puede llegar la desesperación.
Por Alicia Alarcón
Para Ella. Con todo mi amor.
Para AP. Con el amor que da la complicidad de años que nunca se agota.
Para NC. Por las cartas, por el café y el saber observar las piedras.
Para FA y LA. Porque somos tres corazones que latieron una vez en un mismo cuerpo.
Por las que estamos aquí, sin perder la memoria de las que ya no están.
No pondré su nombre porque ella, somos todas.
No pondré más mensajes para decir que el corazón lo tengo roto, porque a ella se le rompió primero.*
Ella, escritora, fashionista, cocinera, con mucha fe, madre, hija, aguantadora, sonriente, acogedora, divertida, consciente, cálida, atormentada… Ella.
No sé qué pasó y seguro no lo sabré nunca. Y me deshace el alma saber que ya no la sé.**
Como no sabemos de muchas mujeres más. Como no sabemos el cotidiano de la que tenemos enfrente ni de las cadenas que cada una carga. Sin embargo, el dolor es uno.
Es el perder otra vez a una de nosotras, en medio de esta espesa neblina del no saber.
Nadie sabe el peso en tu corazón. Nadie sabe tampoco lo que pesa cuando pides ayuda. Nadie sabe hasta dónde puede llegar la desesperación. Nadie sabe lo que es ser tú. Ni tampoco nadie sabe lo que a veces duele ser tú. Hoy nadie supo lo que era ser ella, tan llena de aire ligero y de sonrisa fácil. Tan llena de palabras que importaban, tan llena de cosas que dejarán de compartirse. Ella, que estuvo cuando yo no podía. Y que cuando sí pude, ella siempre dijo que sí. Ella, en los momentos felices, sin que nadie se enterara de sus horas malas. De los demonios reales que la acosaron. O quizá sí lo dijo, pero no supimos escuchar. O no alcanzamos a entender. O nunca lo dijo porque le chocaba incomodar. Y en su infinita generosidad, quizá nos protegió de sentir tristeza o enojo.
Eso lo aprendí apenas. Poner atención a las frases que parecen pequeñas. A los gestos que no se ven importantes o asumimos teatrales. Porque hoy sé que hacen una diferencia entre un abrazo y un recuerdo.
Mi mente no para de repasar escenarios, frases y momentos.
Un “¿y si yo…?” combinado con todos los verbos.
Si alguien un día te dice un “Yo” con mucho sentimiento, créelo. Pon atención. Pregunta. Acompaña. Abraza.
Igual ella no tuvo tiempo. O quizá, como siempre, no lo tuve yo.
*Las mujeres tienen casi el doble de probabilidades de tener un diagnóstico de depresión que los hombres. Hay varias condiciones que detonan la depresión en mujeres, algunas físicas y algunas ambientales. Las mujeres suelen relegar los síntomas para centrarse en sus propias responsabilidades u otros tipos de enfermedades físicas, resultando en un problema mayor de salud. (La salud mental en mujeres, Mayo Clinic, 2019).
**La violencia contra la mujer, especialmente la ejercida por su pareja, así como la violencia sexual, constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres. Las previsiones mundiales publicadas por la OMS indican que, aproximadamente una de cada tres (alrededor de 35%) mujeres en el mundo, han sufrido algún tipo de violencia en su vida. Las situaciones de conflicto, posconflicto y desplazamiento pueden agravar la violencia existente y dar lugar a nuevas formas de violencia contra la mujer (OPS/OMS).
El suicidio se ha convertido en un grave problema de salud pública en el mundo. El origen de la conducta suicida es multifactorial, pero un alto porcentaje de los casos en mujeres está relacionado con trastornos depresivos. La OMS es contundente respecto a la condición prevenible del suicidio y amplía las intervenciones a la comunidad en general (OPS/OMS).
Twitter: @AliciaAlarcon
