De liebre a tortuga, de tortuga a oruga y de oruga a mariposa
Por Juana Navarro García Un buen día la liebre, que disfrutaba correr y ser libre, despertó en el cuerpo de una tortuga. De pronto quería correr y, como disfrutaba hacerlo y no pudo, entró en una profunda depresión y tristeza al darse cuenta de eso, quería saber ...
Por Juana Navarro García
Un buen día la liebre, que disfrutaba correr y ser libre, despertó en el cuerpo de una tortuga.
De pronto quería correr y, como disfrutaba hacerlo y no pudo, entró en una profunda depresión y tristeza al darse cuenta de eso, quería saber ¿por qué? y ¿qué fue lo que pasó?
Como no encontró respuestas, sólo de la noche a la mañana su vida cambió totalmente y tuvo que aprender a vivir así.
El cambio fue radical y, cuando estaba aprendiendo a adaptarse a su nueva forma de vida, cada día soñaba con despertar y volver a ser una liebre, pero eso no ocurría y, poco a poco, cada día era más lenta y torpe, pues no lograba adaptarse, por eso seguía buscando respuestas, pero no las había.
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De pronto, un buen día, despertó en el cuerpo de una oruga.
¿Qué pasó? Ahora caminaba más lento y todo era mucho más difícil.
Tenía que arrastrarse con más dolor, quería al menos convertirse en una linda mariposa, pero la indiferencia, la injusticia y la falta de sensibilidad la oprimían haciendo esto casi imposible pero, aun así, decidió no dejarse vencer.
Sabía que algún día lograría convertirse en una linda mariposa y aunque ya no correría, si podría extender sus frágiles alitas para volar muy alto.
Ésta es una versión de una mujer que no pierde la esperanza de ser escuchada. Me refiero a mí, que soy víctima de la indiferencia y la impunidad.
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Me describo como una liebre porque así me sentía antes de sufrir un evento cerebrovascular (EVC). Mientras era atendida por un simple cólico renal, en marzo del 2011, en el ISSEMyM de Nezahualcóyotl, de pronto, después de la aplicación de un medio de contraste me vino un EVC, lo que paralizó el lado izquierdo de mi cuerpo, esto me impidió moverme como antes, por eso me transformé de liebre a tortuga.
Después de esto mi vida cambió totalmente, perdí muchísimas cosas, incluyendo mi independencia, mi estabilidad económica y a mi pareja, volví a caminar gracias a Dios y a mi persistencia, pero nunca nada volverá a ser igual, camino lento, con dificultad, con mucho dolor con el apoyo de un bastón. Cada vez es más lento hasta que el dolor es tan intenso que cada día camino menos, por eso de tortuga a oruga.
La indiferencia de las autoridades, la falta de sensibilidad y empatía que ha tenido el ISSEMyM para conmigo, pudiéndome indemnizar, no han querido hacerlo ya que para ellos es más importante su prestigio y su economía, siendo que cuentan con un seguro que los cubre de estas situaciones. No les importa haberme perjudicado de por vida, por eso busco hacer pública está injusticia hacia mi persona.
Soy una mujer sola y ojalá encuentre el apoyo de la institución, si me indemnizara tal vez de oruga podría pasar a ser una linda mariposa y poder volar. Existen muchos avances médicos, pero no puedo acceder a ellos por falta de recursos económicos, si tan solo el ISSEMyM me indemnizara, si se sensibilizara ante mi situación en lugar de seguir atacándome, tal vez podría pasar de oruga a una linda mariposa, extender mis alitas y podría volar hacia un futuro grandioso.
