COLONIALISMO Y ESTULTICIA
Con gran disposición por el ridículo, un grupo de mentes colonizadas salió de sus tumbas para escenificar el Paseo del Pendón, una marcha que celebraba la caída de Tenochtitlan y el triunfo de Hernán Cortés y sus pelafustanes en 1521, al costo de más de 20 millones de vidas perdidas, pues el México central, entonces con una población de 20 a 30 millones de seres humanos, un siglo después sólo contaba con un millón y cuarto de habitantes, la inmensa mayoría de ellos sometidos al esclavismo. Durante los 300 años de coloniaje se repitió puntualmente la celebración que desembocaba en el templo de San Hipólito, hasta que México se independizó y colorín colorado. Sin embargo, no se trata de una mera ocurrencia de cabecitas enfermas, sino del estulto festejo de una historia canallesca que, de acuerdo con un editorial de La Jornada, contó con la colaboración de la Universidad Autónoma Metropolitana, de la Autoridad del Centro Histórico y hasta del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Los organizadores de la citada manifestación colonialista arguyen que se trataba de un acto “estrictamente cultural, ciudadano, autogestivo, libre y voluntario”. Tal vez, pero de poco sirve escenificar rituales del pasado fuera de contexto, sin establecer claramente el cómo y el porqué de los hechos sangrientos que dieron lugar a la celebración de marras. Por supuesto, no está a discusión el hecho irreversible de que somos un pueblo mestizo, con sangre indígena, europea y africana. Pero superar los agravios del pasado exige ver hacia adelante, no sumirse en las cloacas de un pretérito doloroso.
LIBRO SOBRE OCTAVIO PAZ
El próximo martes, a las 17 horas, en la Casa Marie-José y Octavio Paz (Carrillo Puerto 445, en Tacuba), Anthony Stanton y Rafael Vargas presentarán Realidad en movimiento. Octavio Paz, el ensayista y el intelectual público (Editorial UV-Grano de Sal, 2026), libro de Maarten van Delden. Al día siguiente, miércoles 29, a las 11:30 horas, el mismo autor hará una visita al Memorial Octavio Paz del Colegio de San Ildefonso para donar un ejemplar de su obra a la Cátedra Extraordinaria de la UNAM que lleva el nombre del poeta mexicano, acto que contará con la participación del poeta Eduardo Langagne, el escritor y editor José María Espinasa y María Baranda, directora de la citada cátedra. Por la noche, a partir de las 19:30 horas, en la librería El Péndulo de avenida Revolución 1500, Col. Guadalupe Inn, comentarán el libro de Van Delden el investigador universitario Héctor Vera y la escritora Guadalupe Nettel, con el editor Tomás Granados Salinas como moderador. Finalmente, a partir de las 11:30 horas del jueves 30, en la Casa Cien Años de Soledad, Van Delden sostendrá un encuentro a puerta cerrada con becarios de la Fundación para las Letras Mexicanas.
EN EL MOVIMIENTO DE 68
Ayer domingo se cumplieron 58 años de iniciado el Movimiento Estudiantil de 1968. Cuenta Andrés Henestrosa que cuando vivía en Perugino 37, junto al Parque Hundido, frente a su casa vivía Electra Bastar, madre de Leopoldo, Luis, Bertha y Angélica Arenal, esposa de David Alfaro Siqueiros. Otros vecinos eran el actor Luis Beristáin, Macrina Rabadán, primera esposa de Luis Arenal, y la grabadora Elena Huerta, que fuera cónyuge de Leopoldo Arenal. En 1968, cuenta Henestrosa, una madrugada se escucharon sirenas y disparos, dos días antes del 2 de octubre. La policía se presentó en casa de los Arenal en busca de Siqueiros, “que sólo minutos antes la había abandonado”, mientras que una sirvienta de la familia Arenal, seguramente aterrorizada por la presencia policiaca, “buscó la calle saltando dos pisos”. La policía derribó la puerta, Beristáin se opuso y fue detenido. La razón fue que él y los Arenal eran partidarios del movimiento de 68. Así se las gastaba el chacal Díaz Ordaz.
