CIERRA EDICIONES ERA
Cualquier editor quisiera tener en su catálogo a Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Alfonso Reyes, Fernando Benítez, José Revueltas, Efraín Huerta, Augusto Monterroso, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Luis Cardoza y Aragón, José Lezama Lima, Andrés Malraux, Juan Gelman, Salvador Elizondo, Eduardo Lizalde, David Huerta, Miguel León-Portilla, Alfredo López Austin, José Carlos Becerra, David Brading y varios más, o un equipazo femenino donde estuvieran Elena Poniatowska, Margo Glantz, Elsa Cross, Myriam Moscona, Verónica Murguía, Coral Bracho, Tedi López Mills, Verónica Volkow, Isabel Fraire, Ana García Bergua, Malva Flores, Bárbara Jacobs, Rosario Castellanos, Carmen Leñero, Eugenia Meyer, Claudia Canales, Leonora Carrington y… Todo eso lo tenía ERA, por eso no resulta fácil explicar por qué una firma editorial tan rica en obras y autores se desplome.
ALGUNAS CAUSAS DE LA QUIEBRA
Como reacción al desastre de ERA, algunos declarantes hablan del golpe que significó la pandemia, de cambios en el gusto de los lectores y de otros hechos discutibles. Lo cierto es que el año pasado aumentó en cinco por ciento la facturación de la industria librera. Guillermo Schavelzon dice que “las editoriales no cierran ni quiebran por culpa del mercado, sino por culpa de quienes las dirigen… La venta de libros aumenta, es una industria sólida, y lectores, cada vez hay más”. Para la bienamada Elena Poniatowska, el responsable del cierre “fue Marcelo Uribe, pues Neus (Espresate, fundadora de ERA con José Azorín y Vicente Rojo) puso en él toda su confianza, le legó todo y lo echó a perder, no estuvo a la altura. Eso es fuerte, pero es la verdad”. Además, todo libro necesita promoción, pero Uribe nunca se lo planteó y, a diferencia de Neus, era de trato distante y su selección de obras resultó más que errática. Los resultados están a la vista.
AQUELLOS AÑOS 60…
En la década de los 60, cuando México vivía el “desarrollo estabilizador”, surgieron editoriales históricas, como ERA, en 1960, y Joaquín Mortiz en 1962, las que con el Fondo de Cultura Económica, dirigido hasta 1965 por don Arnaldo Orfila, convirtieron a México en una potencia dentro del ámbito iberoamericano del libro. En 1965 el chacal Díaz Ordaz corrió a Orfila del FCE por haber publicado Los hijos de Sánchez y Escucha, yanqui, pero con apoyo masivo de la intelectualidad, ese gran editor fundó Siglo XXI. Hoy Mortiz está hundida en los intereses de una trasnacional, Siglo XXI es una firma argentina y ERA se halla en trance de desaparición, a menos que, como ya prometió la presidenta Sheinbaum, el Estado mexicano entre al rescate. Toda una tragedia.
BREVIARIO…
Con obra de casi 90 artistas, algunos de ellos ya fallecidos, pasado mañana, a las 19 horas, se inaugura la exposición Es la sombra del agua, dedicada al gran Jaime Sabines en el centenario de su nacimiento. La muestra se distribuyó en dos espacios: la Casa Jaime Sabines de avenida Revolución 1747, y el contiguo Centro Cultural San Ángel. @@@ El Salón de la Plástica Mexicana, fundado en 1949 para exhibir y vender la obra de los artistas miembros, se muda nuevamente de domicilio y de la calle Colima en la colonia Roma, ahora se va al Colegio de San Pedro y San Pablo, adonde difícilmente llegarán los compradores. Otra pésima decisión cultural. @@@ Una muestra elocuente de poco amor por la cultura la ofreció ahora el gobierno de Guerrero, que cerrará cuatro escuelas de iniciación artística, las que operan bajo lineamientos del Instituto Nacional de Bellas Artes. Pero doña Evelyn Salgado decidió retirarles el presupuesto, seguramente porque no halló respuesta para la pregunta que se hacen autoridades como ella: “¿Pa’ qué chiflados quieren cultura mis súbditos? ¿Qué, no les basta con la agricultura?”.
