Que Siga la Democracia y México Tiene Vida no obtuvieron registro como nuevos partidos y se quedan fuera de la jugada. Por supuesto, lo anterior a nadie le importa, como no sea a quienes invirtieron fuertes sumas de dinero buscando hacer un buen negocio con esos membretes. Como algo curioso, ahí quedan los nombres que les habían dado, porque con los órganos electorales colonizados por Morena no será fácil que siga la democracia y sin crecimiento económico, con la criminalidad en su apogeo y bajo las amenazas del energúmeno de la Casa Blanca, difícilmente México seguirá teniendo vida.
Los dos partidos que sí consiguieron el registro son PAZ y Somos México, que con el PRI, el PAN, Morena y sus pegotes (PT y PVEM) y el tambaleante Movimiento Ciudadano serán ocho las organizaciones que irán en busca del voto el año próximo, aunque el panorama no es prometedor.
Para legitimarse y aprovechar los índices de popularidad de Claudia Sheinbaum Pardo, Hugo Éric Flores, ahora gerente de PAZ, después de la quiebra de otros dos negocios electorales, trató de que se aceptara su nuevo changarro bajo el nombre de Construyendo Sociedades de Paz, que, curiosamente, tiene la sigla CSP, como las iniciales de la Presidenta de la República, por lo cual tuvo que buscar otra sigla. Lo que mansamente aceptó el INE es que el nuevo engendrito de don Hugo Éric reuniera las firmas necesarias para el registro de modo discutible, pues su base social se la proporcionan comunidades evangélicas, lo que no cuadra con la presunta separación Iglesia-Estado que debe privar en México.
En el PRI, pese al triunfo obtenido en Coahuila, avanza la sistemática tarea de demolición emprendida por Alejandro Moreno Cárdenas, más conocido por el apodo, sobrenombre o remoquete de Alito. Los errores y fracasos de Morena quizá le den respiración artificial al expartidazo, pero todo indica que seguirá su declive. En el PAN las cosas no andan mejor, pues su inexperta dirección va de mal en peor, como lo exhibe su afán de imitar a Javier Milei, el esperpéntico mandatario argentino, y unirse al conglomerado de partidos ultraderechistas que, con la bendición de Washington, ha ido ganando elecciones y espacios en Latinoamérica. De ese modo, los azules volverán a los tiempos en que su admiración por el nazifascismo los llevó a fundar su partido.
Del PT y del Partido Verde mejor ni hablar. Ellos van felices por la vida cobrando cada vez más caro su amor, el Partido del Trabajo con diputaciones, alcaldías y puestos menores y, por su parte, la verdulería inamovible en su afán de conservar la gubernatura de San Luis Potosí y adquirir ahora la de Quintana Roo.
Movimiento Ciudadano, que avanzaba con paso firme, se ha venido tropezando con los negocios y las torpezas del junior que figura como gobernador de Nuevo Léon. El daño podrá apreciarse en la elección del año próximo.
Ahora, la esperanza de enderezar la nave nacional tendrá como depositario a Somos México, un partido en el que abundan nombres conocidos, aunque no todos recomendables. En esta época de ideologías escurridizas, esta organización puede presumir de una nómina impresionante en la que figuran cuadros llegados de todos los confines políticos:
Expanistas como Ernesto Ruffo Appel, Carlos Medina Plascencia, Gustavo Madero, Manuel Clouthier, Teresa Vicencio Álvarez o Rubén Aguilar Valenzuela; el expriista y experredista Agustín Basave Benítez; Carlos Navarrete, exPST, exPSUM y exPRD; los excomunistas Jorge Castañeda Gutman o Roger Bartra; expriistas como Beatriz Pagés e Ignacio Morales Lechuga; el exemecista Ricardo Bours y el expriista, experredista y expanista Demetrio Sodi.
Por supuesto, en la lista hay personalidades que atraerán votantes, mujeres inteligentes como Ivonne Melgar, la incisiva columnista de Excélsior, la también periodista Adriana Pérez Cañedo, la editora Consuelo Sáizar o la experredista Clara Jusidman. Junto a las anteriores están los exministros de la Suprema Corte Javier Laynez Potisek y Diego Valadés o el exconsejero presidente del IFE Lorenzo Córdova Vianello y muchas otras figuras de la academia, la política y, en general, de la vida pública.
¿Con ese reparto multicolor sacarán del hoyo a México?
