Los problemas de Sheinbaum
Lo cierto, sin embargo, es que la detención y encarcelamiento del jefe o más bien lugarteniente de la Barredora es quizá el caso que ha merecido más espacio y tiempo periodístico en este sexenio. Sin embargo, en la esfera del poder se urden medidas para proteger al Gran Barrendero, ¿o para qué otra cosa retuvieron en Chiapas durante horas el avión en que venía Bermúdez.
El panorama político, económico y social es más que complejo. Por esos y otros motivos, la presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra en medio de un torbellino que amenaza con levantar a todos los mexicanos. Su antecesor le dejó las arcas vacías, una economía que no crece, un partido convertido en trinchera del neopriismo, un sindicalismo neocharro, corrupción galopante, sólida alianza de personajes morenistas con las mafias criminales, más de cien mil “desaparecidos” gracias a la impunidad de la fuerza pública, las instituciones de salud hundidas en el desabasto de medicamentos y, por no dejar, la sombra maligna de algo que es o parece un nuevo Maximato.
De poco sirven los discursos triunfalistas o las oraciones laudatorias a San Andrés Manuel cuando los problemas se acumulan, porque es plausible que esté en la cárcel Hernán Bermúdez, el líder de La Barredora, pero es intolerable que Adán Augusto López, quien lo impuso como jefe de policía en Tabasco, siga disfrutando de un altísimo cargo en el Poder Legislativo. Pero dice doña Claudia que lo importante es que Bermúdez está detenido y que eso “casi nadie lo menciona de los comentócratas”, como despectivamente llama a los periodistas. Lo cierto, sin embargo, es que la detención y encarcelamiento del jefe o más bien lugarteniente de La Barredora es quizás el caso que ha merecido más espacio y tiempo periodístico en este sexenio. Sin embargo, en la esfera del poder se urden medidas para proteger al Gran Barrendero, ¿o para qué otra cosa retuvieron en Chiapas durante horas el avión en que venía Bermúdez?
En el caso del huachicol fiscal ya se ha detenido a varios de los ejecutores, pero falta establecer el destino de los dineros y, sobre todo, la identidad de los jefes de jefes. Mala cosa es que se haya involucrado a una institución querida y respetada como es la Marina, pero si de veras hay interés por hacer justicia, hay que ir a fondo, aun si los responsables quieren alegar ignorancia, como lo ha hecho el líder del Senado.
Desde luego, cuando un gobierno está sometido a todo tipo de presiones, es natural que diversas medidas se salgan de control, pero no parece un acierto adoptar políticas o decisiones que militan contra el mismísimo poder. Es el caso de la reciente reforma judicial, que ya empezó a mostrar su incompetencia y que nos fue impuesta a los mexicanos de manera arbitraria, al margen de todo respeto por la mayoría ciudadana, pues 13% de los electores no representa esa voluntad ni el porcentaje inferior a 10% de los votos alcanza para legitimar los acordeones que se repartieron con toda insolencia. Pero ahora se amenaza con una reforma todavía peor al sistema electoral, pues se trata de demoler todas las instituciones.
Claudia Sheinbaum está bajo la permanente presión del insaciable Donald Trump, que obligó a México a tomar medidas que le crearon un distanciamiento del coloso chino con la imposición de aranceles. Igualmente, del norte viene la presión que ha forzado a México a cerrar sus fronteras a los migrantes que pretenden llegar a Estados Unidos. Al gobierno de ese país se le debe también la cacería de capos del narcotráfico y su puntual entrega a las policías gringas. Pero ni así se tranquiliza el monstruo.
La inmensa popularidad que le dan las encuestas a la Presidenta no minimiza los problemas económicos, tan graves, que han obligado a aumentar, sólo en este año, la deuda pública en billón y medio de pesos. Sólo en julio pasado la economía decreció 1.21 por ciento, lo que implica una contracción del sector primario de más de 12%, mientras que en los últimos 29 meses ha venido cayendo la producción de manufacturas.
Los movimiento estudiantiles que por diversas causas están surgiendo en varias universidades expresan una innegable inquietud social. La peor receta para hacerle frente al cúmulo de problemas existentes y a los que amenazan con llegar es seguir dividiendo a la sociedad, a menos que el proyecto sea llevar a los comentócratas y disidentes a otro planeta, en la nave que están construyendo científicos veracruzanos que se proponen llevar café jarocho a Marte, como afirma la diputada morenista Victoria Gutiérrez Pérez. ¿Será?
