Hacia un INE a la medida
Más allá de las múltiples irregularidades, la magra participación muestra que el actual consejo del INE carece de la necesaria eficiencia y sus integrantes resultan poco aptos para servir al patrón, lo que explica el evidente nerviosismo que hay en la cúpula del instituto.
Luego del ridículo desgarriate que nos vendieron como elección judicial, ahora los morenistas nos quieren convencer de las bondades de su esperpéntica creación. Al menos esa impresión deja Uuc-kib Espadas, quien tuvo una larga militancia en organizaciones de izquierda, como el Partido Comunista, el PSUM, el PMS y el PRD, que lo hizo diputado plurinominal a la LVIII Legislatura (2000-2003) y en el que permaneció hasta 2007 para –según dice– no militar en otro partido, aunque lo cierto es que mantiene buenas relaciones con la gente de Andrés Manuel López Obrador, como lo mostró en 2020 el voto mayoritario de los diputados morenistas, quienes lo hicieron consejero del INE.
Ante las críticas a la desorganización, el acarreo, los acordeones, la desvergonzada compra de votos y la mísera votación, Uuc-kib pretende vender una estampita del presunto milagro de una voluntad popular que sólo habita en las cabezas del morenismo. Para presentar sus alegatos, el citado consejero del INE publicó en Excélsior un artículo al que tituló “Acordeones de Hamelin”.
Dice ahí Uuc-kib que en el 99 por ciento de las casillas instaladas para la elección judicial estuvieron “libres de cualquier adulteración”, si bien acepta que los acordeones “en gran variedad y número circularon desde días antes de las votaciones”, y afirma que todo resultó muy bien, gracias a la intensa publicidad del “polo social afín al gobierno” y pese a los llamados a la abstención.
Para Uuc-kib y para el gobierno, una votación con 87 por ciento de abstencionismo expresa la voluntad popular y, si bien acepta que los acordeones “fueron propaganda ilegal”, dice que eso no decidió a los ganadores, pues circularon “docenas” de ellos “involucrando a 626 candidatos, los impresos; y a 535 los digitales”. Y con tantos acordeones, la música otorgó legitimidad a la mísera elección, según el consejero.
En suma, Espadas desenfunda en favor de la operación acordeonista de Morena, la que según él no tuvo un impacto semejante al del “dinero de los Amigos de Fox o del Pemexgate, la campaña Un Peligro para México o el caso Monex”, pues no, porque ahora no estaba en juego la Presidencia de la República, sino el sometimiento del Poder Judicial al Ejecutivo.
En Reforma, el consejero continuó su campaña en defensa del timo y dice que “el INE está realizando la investigación correspondiente y de encontrar culpables, se les aplicarán sanciones”. Ojalá, pero todo indica que las autoridades electorales cerraron sus ojitos ante el acarreo y la compra del voto, de lo que hay abundantes testimonios. Pero el funcionario dice que eso no es coacción, sino propaganda.
Uuc-kib insiste en minimizar el golpe a la ciudadanía porque no hubo un “acordeonazo central”, sino 37 acordeones diferentes, lo que –suponemos– implica que hubo instrumentos musicales de distintos tamaños, aunque los más sonoros favorecieron a ciertos candidatos y candidatas a la Suprema Corte. Sin embargo, el defensor del topillo declara que “fue un proceso pulcro, válido y legítimo”.
Más allá de las múltiples irregularidades, la magra participación muestra que el actual consejo del INE carece de la necesaria eficiencia y sus integrantes resultan poco aptos para servir al patrón, lo que explica el evidente nerviosismo que hay en la cúpula del instituto y los despidos de altos funcionarios electorales, sin que se expongan con claridad los motivos, salvo en el caso de Hugo Patlán, quien era titular del área encargada de investigar las quejas por irregularidades o violaciones en los procesos comiciales. A Patlán lo despiden porque trabajó para gobiernos priistas y hasta es cuate de Manlio Fabio Beltrones o de Roberto Madrazo. Lo que implica que ahora los funcionarios tendrán que presentar un certificado de pureza de sangre morena. ¡Por favor!
Lo peor es que se anuncia un segundo acto de la mascarada, ahora con la intención de sustituir al actual INE por otro que sirva mejor a quien manda. Ya nueve exconsejeros advirtieron que la nueva reforma deberá reflejar la diversidad ideológica de la ciudadanía, lo que requiere de un amplio diálogo y de acuerdos que eviten la sobrerrepresentación que hoy mancha los resultados electorales. Pues sí, pero en la situación actual no cabe hacerse ilusiones.
