El legado valioso de Killebrew

• El jonronero y la leyenda sobre el origen del famoso logo de las Grandes Ligas.

Héctor Linares

Héctor Linares

Tacita de Café

Harmon Killebrew visitó en el hospital al niño Johnny Guiney, quien presentaba graves quemaduras en más de 50 por ciento de su cuerpo. El beisbolista de los Mellizos prometió a su admirador que aquella tarde del 20 de mayo de 1964, en la que jugaría en el Yankee Stadium, pegaría dos cuadrangulares en su honor y lo cumplió: uno lo conectó en la primera entrada y el otro, en la octava.

Ese generoso acto fue gran aliciente para el pequeño fanático, confirmaron los médicos.

Killebrew fue descubierto por el senador Herman Welker, quien lo recomendó al dueño del equipo de Washington, Clark Griffith, para que lo firmara para Grandes Ligas. Un cuadrangular de 436 pies ante los ojos del buscador de talento

Ossie Bluege fue lo único que necesitó el joven toletero para ser contratado con un bono 4 mil dólares y 6 mil dólares en cada una de las siguientes tres temporadas.

Killebrew, quien debutó a los 17 años en la Gran Carpa en 1954, fue reconocido a lo largo de su carrera por el poder en las muñecas, pero también por su nobleza y gran corazón.

Conectó 573 cuadrangulares, la mayoría con los Mellizos de Minnesota. Su swing era demoledor.

Acudió a 12 Juegos de Estrellas y fue nombrado Jugador Más Valioso en la temporada de 1969. Termino seis veces como líder jonronero y en 1989 se convirtió en el primer miembro de los Mellizos en llegar al Salón de la Fama.

En la caja de bateo su figura era inconfundible.

Por eso, para muchos aficionados no hay duda de que su silueta fue en la que se inspiraron para crear el famoso logo de MLB creado en 1968 y que se mantiene vigente.

El propio jugador lo confirmó e incluso contó la historia de la ocasión en la acudió a la oficina de MLB y se encontró con una persona que realizaba trazos con un lápiz con una de sus fotografías como guía.

El famoso logo fue diseñado por Jerry Dior, quien no coincide con la versión de Killebrew y asegura que se inspiró en fotografías de diferentes bateadores.

El misterio le ha dado un toque mágico a la historia a lo largo de los años.

El nombre del famoso bateador que aparece tanto en los uniformes y en las gorras, así como en todo producto oficial que comercializa las Grandes Ligas, probablemente jamás será revelado, pero la opinión generalizada insiste que se trata de Harmon Killebrew.

Ése sería un justo homenaje para un hombre que siempre respetó el beisbol.