Fuego en la loma

Héctor Linares

Héctor Linares

Tacita de café

Jim Maloney lanzaba un juego sin hit ni carrera durante 10 innings con 18 ponches, pero, al final, el pitcher de los Rojos de Cincinnati se llevó la derrota. Un cuadrangular de Johnny Lewis, de Mets, en la entrada 11 decidió el encuentro.

Maloney, un velocista que rondaba las 100 millas por hora con su poderosa recta, se codeaba con los grandes lanzadores de la década de los años 60, aunque en ocasiones parecía estar acompañado de la mala fortuna. 

“Yo no lanzo tan fuerte como Maloney”, aceptaba Bob Gibson, el pitcher intimidante de los Cardenales de San Luis. “Nadie lanza tan fuerte como él. Sabes que va a lanzar la bola rápida, te preparas para ella, pero ni así la puedas batear”, agregaba.

“Era más rápido que cualquier otro lanzador, incluso que Sandy Koufax”, comentaba el jonronero Hank Aaron, luego de que el velocista ponchó a ocho bateadores de los Bravos de forma consecutiva en un juego en el que consiguió 16 chocolates.

Jim Maloney fue el último pitcher que enfrentó la gran estrella de los Cardenales, Stan Musial, en 1963. En su primer turno, Musial se ponchó en tres lanzamientos, aunque luego le conectó los que serían sus últimos dos hits en las Mayores.

“Es un pitcher realmente duro, me tenía preocupado”, expresaba Musial.

Maloney, originario de Fresno, California, era  un atleta de alto rendimiento. Destacó en basquetbol y futbol americano, pero su pasión fue el beisbol.

Como shortstop a nivel colegial despertó el interés de varios equipos de Grandes Ligas. El buscador de talento de los Rojos, Bobby Mattick, famoso por haber contratado a Frank Robinson, le recomendó la transición a pitcher.

El equipo de Cincinnati lo firmó en 1959 por 100 mil dólares, una fortuna en aquellos tiempos.

“Yo habría firmado por una barra de chocolate”, recordaba en una entrevista en 2025.

Jim Maloney lanzó dos juegos sin hit ni carrera, uno ante Cachorros, de 10 entradas, y el otro ante los Astros. También llevaba un doble cero ante los Dodgers, pero en la séptima entrada salió por molestias en el brazo derecho. 

En otro encuentro contra Dodgers, Maloney, quien también era un buen bateador, corría luego de un hit y se lesionó el tendón de Aquiles. Desde entonces ya no fue el mismo pitcher dominante. 

Jim Maloney ganó 134 juegos en su paso por las Grandes Ligas, sus 1,592 ponches con Rojos se mantienen como un récord para la franquicia y está en el Salón de la Fama del equipo.

Actualmente, cerca de cumplir 86 años, disfruta de la pesca.

Compara el secreto de su longevidad con la labor en la loma en la que se mentalizaba para ir bateador por bateador, siempre con el plan de lanzar un juego perfecto. 

Ahora, va día por día.