El pitcher de los Yankees, Lefty Grove, dijo sobre el jonronero Jimmie Foxx: “Parece que tiene músculos hasta en el cabello”. También, sobre el poderoso bateador decía que probablemente alguno de sus jonrones había caído en la Luna.
Foxx era reconocido por sus descomunales cuadrangulares, de los que más de 10 se calcula que superaron los 500 pies de distancia.
El beisbolista originario de Maryland le daba crédito de su fuerza al trabajo realizado en la granja con su padre. Ahí, enfrentaba exhaustivas jornadas al cortar maíz desde los 12 años y al mismo tiempo transportaba pesados barriles sobre superficies fangosas.
Jimmie Foxx, quien debutó en la Gran Carpa a los 17 años en 1925, fue el jugador más joven de las Grandes Ligas en llegar a 500 jonrones con 27 años, una marca que estuvo vigente hasta 2007.
El bateador, quien podría jugar casi todas las posiciones, era conocido como La Bestia, por su poder con el madero. En varias ocasiones sacó literalmente las pelotas del parque y en otras las esféricas se estrellaban en la última fila de asientos.
Con los Atléticos de Filadelfia y el famoso mánager Connie Mack, ayudó a ganar tres banderines de Liga Americana y dos Series Mundiales.
En la temporada de 1932 pegó 58 jonrones y mucho se habló de la posibilidad de haber roto la marca de 61 de Babe Ruth, si no hubiera sido por una lesión durante la temporada.
Brilló también con los Medias Rojas, equipo en el que tenía el récord de más jonrones en una temporada con 50 hasta que David Ortiz lo rompió en 2006 con 54. Todavía tiene la marca con Boston de más carreras producidas.
Su compañero, el legendario Ted Williams, aseguró que no había visto a un bateador más fuerte que Jimmie Foxx.
Entre 1930 y 1939, Foxx conectó 415 jonrones e impulsó 1,403 carreras.
Durante un juego de exhibición en 1934 recibió un pelotazo en la frente, eran los años en que los bateadores no usaban casco protector. Aunque tuvo una conmoción cerebral, sólo estuvo cuatro días en el hospital y siguió con una gira de estrellas estadunidenses por Asia.
Mucho se comenta que ese pelotazo tuvo consecuencias. Ya que años después batallaba con intensos dolores de cabeza, tenía problemas de visión y constantemente presentaba sangrados por la nariz debido a una sinusitis.
Comenzó a beber, ya que consideraba que el alcohol le ayudaba a mitigar el dolor. Su carrera ya no fue la misma.
Durante una cena con su hermano se le atoró un bocado de carne y, aunque fue llevado al hospital, Jimmie Foxx murió por asfixia. Tenía 59 años.
La historia coloca al miembro del Salón de la Fama entre de los grandes jonroneros.
