La herencia de Julián, los conciertos gigantes y los farsantes digitales

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última palabra

En este país nada es casualidad. Absolutamente nada. Y cuando un juez toma una decisión tan delicada como destituir a una persona de la tutela de una herencia, evidentemente lo hace porque existen elementos suficientes para considerar que algo no está caminando de la manera correcta. Así de simple. Así de contundente. Así de delicado. Por eso resulta imposible no detenernos a analizar lo que está ocurriendo alrededor de la herencia de Julián Figueroa y del pequeño José Julián Figueroa Garza, un niño que desde muy temprana edad ha quedado atrapado en medio de disputas, intereses económicos, declaraciones mediáticas, abogados, documentos, presiones y versiones encontradas. Un juez decidió destituir a Maribel Guardia como tutora de la herencia de su nieto. Ésa es la realidad jurídica. Y aunque muchos quieran disfrazarlo, minimizarlo o convertirlo en un asunto menor, la verdad es que se trata de un golpe durísimo. Porque una cosa es el cariño que la gente le pueda tener a Maribel y otra muy distinta son las responsabilidades legales y administrativas relacionadas con una herencia multimillonaria.

CUANDO UN JUEZ INTERVIENE, ALGO NO ESTÁ BIEN

Maribel ha declarado públicamente que le preocupa muchísimo que la nueva tutora sea Addis Tuñón, quien además de ser tía del menor es compañera mía de trabajo en Imagen Televisión y una mujer a la que conozco perfectamente bien desde hace muchos años. Pero yo también hago una pregunta muy simple: si todo se hubiera hecho correctamente, si las cuentas estuvieran claras, si las decisiones tomadas alrededor del patrimonio del niño fueran impecables, ¿por qué un juez habría decidido remover a Maribel Guardia de la tutela? No estamos hablando de un capricho. No estamos hablando de un chisme de pasillo. No estamos hablando de una pelea de lavadero. Estamos hablando de una determinación judicial. Y en este tema hay otro personaje fundamental: Marco Chacón, quien fungía como albacea. Es decir, la persona responsable de administrar, cuidar y ejecutar todo lo relacionado con la herencia. Por eso sorprende que ahora quieran presentar la situación como una especie de injusticia o persecución.

EL MISTERIOSO TESTAMENTO

Y entramos a uno de los temas más delicados y más explosivos de todo este asunto: el supuesto testamento de Julián Figueroa. Porque expertos consultados por distintas partes han señalado inconsistencias verdaderamente alarmantes. Y cuando digo alarmantes, me refiero a cuestiones elementales: firmas que no coinciden, horarios dudosos, espacios imposibles, fechas extrañas y detalles que generan más preguntas que respuestas. A mí me queda clarísimo que alguien tendrá que asumir responsabilidades. Porque un documento testamentario no puede aparecer mágicamente en medio de un conflicto familiar sin que existan sospechas. Y menos cuando los especialistas empiezan a detectar irregularidades que ponen en tela de juicio su autenticidad. ¿Quién lo elaboró? ¿Quién lo presentó? ¿Quién lo validó? ¿Quién se beneficia? ¿Quién tenía acceso? ¿Quién movió las piezas? Son preguntas inevitables. Y lo más delicado de todo es que aquí no estamos hablando solamente de dinero. Estamos hablando del patrimonio de un menor de edad que, algún día, tendrá derecho a conocer absolutamente toda la verdad. Porque tarde o temprano las verdades salen a flote.

EL NIÑO ES EL QUE MENOS CULPA TIENE

En medio de todo esto, el más vulnerable sigue siendo José Julián. Mientras los adultos se pelean, mientras los abogados aparecen, mientras los programas de televisión debaten, mientras las redes sociales incendian el tema y mientras algunos intentan controlar narrativas, hay un niño creciendo en medio de una guerra familiar y mediática brutal. Y eso es tristísimo. Lo he dicho muchas veces: los menores jamás deberían convertirse en botín emocional, económico o mediático. Porque luego el daño psicológico es enorme. Ojalá todas las partes involucradas entiendan que lo más importante aquí no es ganar una batalla pública ni una portada, sino garantizarle estabilidad y tranquilidad a ese niño.

KABAH Y UN ESPECTÁCULO DIFERENTE

Dándole vuelta completamente a la información, quiero contarles que este próximo sábado el grupo Kabah se presentará en la Arena Ciudad de México junto a diez drag queens internacionales en un espectáculo que promete ser completamente distinto a lo que normalmente vemos en los escenarios mexicanos. Y eso me parece extraordinario. Porque el entretenimiento tiene precisamente esa función: sorprender, reinventarse, evolucionar y encontrar nuevas formas de conectar con el público. Kabah forma parte de una generación de artistas que logró marcar a millones de personas en los años 90 y que sigue teniendo una conexión emocional impresionante con la audiencia. Canciones como La calle de las sirenas, Vive o Al pasar siguen provocando nostalgia, fiesta y recuerdos. Pero, además, hay que reconocer que este tipo de propuestas ayudan muchísimo a abrir espacios de diversidad, inclusión y libertad artística. México necesita espectáculos distintos. México necesita propuestas arriesgadas. México necesita evolucionar culturalmente.

MÉXICO: CAPITAL MUNDIAL DE LOS CONCIERTOS

Y hablando de entretenimiento, hay algo que sinceramente me impresiona cada vez más: la capacidad brutal que tiene México para albergar espectáculos masivos. Lo ocurrido el pasado sábado fue una auténtica locura. Mientras Marco Antonio Solís, El Buki, triunfaba ante más de 65 mil personas en el Estadio GNP Seguros, simultáneamente la Banda MS reventaba la Plaza de Toros México con más de 50 mil asistentes. Y como si eso fuera poco, había decenas de más foros funcionando al mismo tiempo en la Ciudad de México: teatros, auditorios, bares, arenas, palenques y centros nocturnos con artistas trabajando en vivo. Eso habla de algo muy importante: México es uno de los mercados de entretenimiento más poderosos del mundo. Aquí la gente consume música, teatro, conciertos, comedia y espectáculos de una manera impresionante. Y, además, existe una pasión muy particular del público mexicano: cuando conecta emocionalmente con un artista, lo convierte prácticamente en parte de su familia. Por eso vienen las giras internacionales. Por eso los grandes artistas incluyen siempre a México en sus recorridos. Por eso los boletos se agotan. Por eso los empresarios siguen apostando millones de pesos. Porque el espectáculo en México sigue siendo un monstruo gigantesco.

EL PELIGRO DE LOS FARSANTES DIGITALES

Pero así como el entretenimiento crece, también crece algo peligrosísimo: los farsantes digitales. Ya basta de darle credibilidad absoluta a algunos youtubers que, con tal de monetizar, serían capaces de vender hasta a su propia madre. Y lo digo con absoluta claridad. Hay un caso particularmente absurdo de un supuesto comunicador digital que asegura que Galilea Montijo es bruja, que realiza ceremonias, que mata animales y una cantidad de barbaridades más. Perdón, pero eso ya raya en lo ridículo. ¿Dónde están las pruebas? ¿Dónde están las evidencias? ¿Dónde están las denuncias? ¿Dónde están los testimonios serios? No existen. Mientras tanto, se dedican a destruir reputaciones únicamente para generar clics, vistas y dinero. Eso no es periodismo. Eso no es investigación. Eso no es comunicación. Eso es negocio disfrazado de información. Tuve oportunidad de hablar con Galilea y sinceramente la encontré tranquila, enamorada, feliz y disfrutando una etapa personal muy bonita al lado de su pareja, quien por cierto es menor que ella. ¿Andan diciendo cosas? Qué bueno. Porque durante años a las mujeres famosas se les ha criticado por absolutamente todo: si son exitosas, si tienen pareja joven, si se ven bien, si se arreglan, si trabajan demasiado o si deciden rehacer su vida sentimental. Galilea se ve espectacular. Y se le nota enamorada. Ahora, si de verdad las brujas actuales son así de guapas, entonces seguramente más de uno estaría encantado de caer bajo sus hechizos.

EL VERDADERO PERIODISMO REQUIERE RESPONSABILIDAD

Yo siempre he creído que el periodismo de espectáculos puede ser divertido, ácido, irreverente y crítico, pero jamás irresponsable. Porque detrás de cada nota hay personas, familias, hijos y consecuencias reales. Hoy las redes sociales han confundido libertad de expresión con libertinaje informativo. Y no es lo mismo. Una cosa es opinar y otra muy distinta inventar delitos, acusaciones o conductas gravísimas sin respaldo alguno. Por eso el público también debe aprender a distinguir entre quienes investigan y quienes sólo generan escándalo para monetizar. Porque el problema es que las mentiras digitales viajan rapidísimo. Y muchas veces el daño ya está hecho cuando aparece la verdad.

LA TELEVISIÓN Y YOUTUBE PUEDEN CONVIVIR

Afortunadamente también existen espacios digitales serios, responsables y comprometidos con informar y entretener de manera profesional. Por eso quiero recordarles que todos los días, de lunes a viernes, a las 11:15 de la mañana tenemos una cita en mi canal de YouTube Gustavo Adolfo Infante TV. Ahí, durante dos horas, analizamos los temas más calientes del espectáculo, comentamos exclusivas, damos seguimiento a las historias más importantes y debatimos todo lo que ocurre dentro del mundo artístico. Y me encanta porque demuestra que la televisión y las plataformas digitales pueden convivir perfectamente bien. No son enemigos. Al contrario. Por eso agradezco muchísimo a toda la gente que nos acompaña diariamente tanto en televisión como en YouTube, en redes sociales y en cada uno de los espacios donde seguimos trabajando con pasión. Porque al final del día, más allá de polémicas, demandas, escándalos, conciertos gigantes o farsantes digitales, lo verdaderamente importante sigue siendo mantener la credibilidad. Y ésa, créanme, cuesta años construirla… pero apenas unos minutos destruirla.