El espectáculo, entre el esfuerzo real… y el circo barato

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última palabra

Por momentos uno no sabe si aplaudir o llorar con lo que está pasando en el mundo del espectáculo. Porque mientras algunos se rompen el alma por prepararse, entrenar y dar resultados, otros simplemente se suben al tren del escándalo, del ridículo y del “todo se vale” con tal de generar likes. Y ahí es donde está la diferencia… y vaya que es abismal.

GABRIEL SOTO: DISCIPLINA, EJEMPLO

Y UNA POSTAL FAMILIAR

Hay que decirlo claro: Gabriel Soto sí entiende lo que significa el esfuerzo. No es discurso, no es pose, no es simulación. Es disciplina pura.

El actor corrió los 21 kilómetros de la carrera Kardias TUDN 2026, donde además fue imagen, y no lo hizo solo: lo acompañó su hija Elisa, quien por primera vez participó en este tipo de reto junto a su padre. Y ahí es donde la historia cambia de tono.

Porque más allá del evento deportivo, lo que vimos fue una escena que no se compra ni con millones: padre e hija cruzando una meta juntos. Eso, señores, vale más que cualquier portada o escándalo armado.

Soto, guste o no, se ha subido al ring de la vida muchas veces. Y esta vez lo hizo desde el deporte, desde la salud, desde el ejemplo. Ojalá muchos de los que se dicen “figuras públicas” entendieran que la verdadera influencia no está en el pleito barato… sino en lo que haces cuando nadie te está obligando.

¿PELEAS DE VERDAD O PAYASADAS?

Y hablando de rings… aquí es donde viene el contraste.

Ahora resulta que quieren enfrentar a Poncho de Nigris con el actor David Zepeda. Y miren, si lo hacen bien, si hay preparación, si hay respeto por el deporte… podría ser interesante. Pero el problema es que ya nos acostumbraron a puras farsas.

Después de ver el “espectáculo” entre el Cazafantasmas Carlos Trejo y Alfredo Adame, uno ya no sabe si reír o pedir disculpas al boxeo por este tipo de shows.

Pero ojo, porque aquí sí hay carnita.

Yo pondría sobre la mesa otro nombre… Ernesto D’Alessio.

Y ahí sí cambia todo.

Porque D’Alessio tiene preparación ya conocida en artes marciales, mientras que Zepeda ha entrenado pugilismo… es decir, ya estamos hablando de otra cosa. De algo que podría ser digno, competitivo, incluso atractivo para el público, porque se tiene un bagaje importante que otros ni siquiera tienen. 

No el circo que nos han querido vender.

Porque una cosa es espectáculo… y otra muy distinta es hacerle daño a un deporte que le ha dado tanto reconocimiento a México desde hace muchos años.

PERFUME DE GARDENIA: LUJO, TALENTO… Y REALIDADES

Se reestrenó Perfume de Gardenia, y hay que decirlo como es: es una súper producción.

Omar Suárez le mete dinero, le mete ganas, le mete elenco… y eso se nota. El escenario luce, el vestuario impacta y el público sale satisfecho. Eso no se puede negar.

En el papel principal está Marjorie de Sousa, en sustitución de Aracely Arámbula, y hay que reconocerle algo: es una verdadera muñeca. Guapísima, con una presencia escénica impecable y baila muy bien.

Pero también hay que decirlo —porque aquí no venimos a quedar bien con nadie—: el canto no es lo suyo.

Y no pasa nada, pero tampoco hay que fingir que sí lo es.

En el elenco masculino, en lugar de David Zepeda, entra Cristian de la Fuente, quien cumple, lo hace bien, sin pretensiones. Y, por supuesto, Maribel Guardia, que parece no conocer el paso del tiempo. Lo suyo ya no es disciplina… es otro nivel.

Pero si alguien se roba las miradas es Lyn May. A sus 73 años sigue haciendo splits como si el cuerpo no le pesara. Elasticidad, presencia, historia… una locura.

El elenco es un desfile de nombres: Pablo Montero, Luis de Alba, Alejandro Suárez, Arturo Carmona, Julio Camejo, Laura Flores, Laura León… y cada uno aporta lo suyo.

En resumen:

Vale cada peso del boleto.

Pero también vale decir la verdad.

LAURA FLORES Y EL SILENCIO MÁS RUIDOSO

Y ya que hablamos de Laura Flores, hay una historia que duele… y mucho.

Está viviendo el famoso síndrome del nido vacío.

Sus cuatro hijos están en Estados Unidos, cada uno en distintas escuelas, lejos de ella. Y aunque la vemos guapísima, entera, trabajando… la realidad es otra.

Porque no hay escenario que sustituya el silencio de una casa vacía.

Laura ha sido mamá en múltiples facetas, biológica y adoptiva, y hoy enfrenta esa etapa que muchos evitan mencionar: cuando los hijos se van y la vida te obliga a reencontrarte contigo mismo.

No es drama.

Es vida real.

EL MINUTO QUE CAMBIÓ MI DESTINO… SIN CENSURA

Este sábado a las ocho de la noche por Imagen Televisión, tendremos una emisión que, se los digo desde ahora, no se pueden perder.

El invitado es Reynaldo Lozano El Pirrín.

Sí, el mismo al que siempre vemos haciéndonos reír.

Pero aquí viene lo fuerte:

Lo van a ver llorar.

Van a conocer una historia de vida complicada, momentos duros, conflictos familiares, su matrimonio, la relación con sus hijos… cosas que no imaginaban.

Porque detrás del comediante hay un hombre con cicatrices.

Y eso es justo lo que buscamos en este programa: quitar la máscara.

CHIQUIS RIVERA: PERDÓN… PERO NO OLVIDO

Y cierro con una historia que me dejó helado.

Chiquis Rivera estuvo en México promocionando la segunda temporada de su reality. Hasta ahí, todo normal. Pero lo que dijo… eso sí sacude.

Declaró que le desea lo mejor a su padre, Trino Marín, quien estuvo años en prisión por haber abusado de ella, de sus hermanas y de su tía.

Sí, así como lo lee.

Y uno se queda pensando: ¿qué pasa por la mente de una mujer para llegar a ese punto?

No es perdón total.

No es reconciliación.

Es algo más complejo.

Porque al mismo tiempo dejó claro que no quiere saber nada de gran parte de su familia: su tío Juan, su tía Rosie, su abuelo Pedro Rivera… y ni se diga de Lupillo.

Es decir, está prácticamente distanciada de media familia.

Y ahí es donde uno entiende que el éxito, la fama y el dinero… no curan las heridas del alma.

CIERRE

Así está el espectáculo hoy: entre quienes corren maratones de verdad… y quienes siguen montados en el circo.

Entre quienes enfrentan su historia… y quienes la maquillan.

Entre el talento… y la simulación.

La pregunta es:

¿Usted de qué lado quiere estar?

Porque, al final, el público no es tonto.

Y, tarde o temprano… cobra factura.