Boicotea homenaje
Mickie, el hijo de Jenni Rivera, no permitió que su tío Juan recordara musicalmente a su madre, quien cumplió diez años de fallecida.Se acaban de cumplir 10 años del sensible fallecimiento de Jenni Rivera y, la verdad de las cosas, pasó sin pena ni gloria, no hubo ...
- Mickie, el hijo de Jenni Rivera, no permitió que su tío Juan recordara musicalmente a su madre, quien cumplió diez años de fallecida.
Se acaban de cumplir 10 años del sensible fallecimiento de Jenni Rivera y, la verdad de las cosas, pasó sin pena ni gloria, no hubo homenaje, tampoco programas especiales a una década de su ausencia. Lo único significativo fue el dueto que hicieron sus hermanos Rossie y Juan y el reclamo de Mickie, uno de los hijos de La Diva, a su tío Juan.
Me entero que Juan tenía planeado un dueto ni más ni menos que con el grupo número 1 de México y EU, Firme. Dice que habló con el manager y que estaba todo listo para que hicieran unos duetos, pero que finalmente uno de los hijos de Jenni (su sobrino) se opuso rotundamente a que se realizara.
Yo pudiera entender que si tú, como hijo, luego de 10 años, preparas un homenaje maravilloso para tu mamá y desechas la idea de tu tío, de acuerdo, pero pasó la fecha y no hicieron nada, pero nada es nada. Es decir, que los propios hijos de La Diva boicotean el homenaje a su madre y no proponen nada. Verdaderamente lamentable. En fin. Los hijos de Jenni desafortunadamente ahora resulta que son inalcanzables.
¿QUÉ PASARÁ CON TICKETMASTER?
El daño ya está hecho. Miles de personas que gastaron su dinerito para ver al fenómeno mundial Bad Bunny en el Estadio Azteca llegaron al inmueble el primer día del concierto y se encontraron con que sus boletos “no eran válidos”.
¿Qué pasó?, sólo Ticketmaster lo sabe, dicen que los falsificaron, aunque yo tengo “otros datos”. Dice la Profeco que la compañía duplicó boletos, es decir, que revendieron una o dos veces el mismo lugar. Lo peor del asunto es que, cuando llegaban, el personal de seguridad
les quitaba los boletos y dicen que muchos de ellos los volvían a vender, se los quedaban o les rompían el código de barras.No estuve ahí, pero los testimonios son innumerables. Lo que sucede es que como esa boletera es la única en México, por lo menos en la CDMX, hacen lo que se les da la gana, cobran lo que quieren y el servicio es verdaderamente deplorable y lastimoso.
