Nada los tiene contentos
Ahora resulta que todo el mundo tiene que actuar de acuerdo a lo que dictan las redes sociales, porque pobre de aquel que se atreva a contradecirlos, ya que no se la acaba. ¿Cuántas veces no hemos visto injusticias que se cometen en las redes, situaciones en que ...
Ahora resulta que todo el mundo tiene que actuar de acuerdo a lo que dictan las redes sociales, porque pobre de aquel que se atreva a contradecirlos, ya que no se la acaba. ¿Cuántas veces no hemos visto injusticias que se cometen en las redes, situaciones en que crucificamos a alguien que realmente no se lo merecía?, no una ni dos, sino muchas.
¿A qué viene todo esto?, pues simple y sencillamente a que, luego del terremoto del jueves, mucha gente hizo lo mejor que pudo y lo que estuvo a su alcance por los hermanos mexicanos damnificados en Oaxaca y Chiapas. Desde el gobierno federal, los gobiernos estatales, los municipales, la Cruz Roja, es decir, miles de personas se activaron en pro de sus hermanos mexicanos y eso siempre se agradece, pues en las desgracias tenemos la enorme oportunidad de ayudar a los demás y basta recordar la enorme solidaridad de los mexicanos después del terremoto de septiembre de 1985.
Ahora hay mucha más información, la inmediatez de las redes sociales es maravillosa, pero también lapidaria y déjenme decirles a qué me refiero. Resulta que la primera dama del país, Angélica Rivera, como presidenta del DIF nacional, organizó una colecta en Campo Marte. Bueno, pues se le fueron encima, perdón, ¿pero por qué?, lo que la señora Rivera hizo fue encabezar un evento de ayuda a personas necesitadas, ¿dónde está lo malo?, yo no lo veo. Malo si lo hace y más malo aún si no lo hace.
Por otro lado, Anahí, esposa del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, subió a sus redes sociales videos solicitando apoyo y ayuda a sus fans, que son millones, y eso bastó para que la gente se la quisiera comer viva. Que a quién le importaba eso, que por qué salió maquillada.
Me van a disculpar mucho, pero me pareció una gran labor el apoyar a su marido con su pueblo y, mejor aún, utilizar su poder en las redes sociales para solicitar ayuda, apoyo y comprensión para un sector poblacional muy afectado.
Lo que sucede es que el ser opinólogo e inconforme profesional es el deporte nacional, es muy sencillo y seguramente gozoso el sentarse frente a una computadora o agarrar su celular e insultar a gente que está trabajando en favor de los que más necesitan.
Por cierto, a todos esos que quieren que ardan en leña verde por ayudar, los invito a que se levanten, dejen su celular y compren un kilo de frijol, unas latas, botellas de agua y ayuden a los mexicanos que realmente lo necesitan.
