Los motivos de Florinda
Resulta fácil criticar sin saber. Esto lo digo por los medios de comunicación, ya que muchos de nosotros no me excluyo hemos dicho que durante los últimos años de Chespirito, las intromisiones de su esposa, Florinda Meza, eran constantes y molestas, que no lo dejaba ...

Gustavo A Infante
Última Palabra
Resulta fácil criticar sin saber. Esto lo digo por los medios de comunicación, ya que muchos de nosotros —no me excluyo— hemos dicho que durante los últimos años de Chespirito, las intromisiones de su esposa, Florinda Meza, eran constantes y molestas, que no lo dejaba hablar, lo interrumpía siempre y a veces era ella quien respondía a los cuestionamientos dirigidos a él.
Bueno, pues esta semana se develó en Cancún, Quintana Roo, un busto del gran comediante y en ese marco, platicando con Florinda me contó que ella sigue mal de salud (con anemia), pero sobre todo moralmente, pues le llora a diario. Me dijo que los últimos tres años de la vida de su Rober (así le decía) fueron dramáticos, dejó de escuchar y también se le iba la onda, que incluso él mismo le pedía que interviniera en las entrevistas para auxiliarlo, porque en muchas ocasiones el genio respondía lo primero que le llegaba a la mente y se metía en problemas, por eso las constantes interrupciones de Florinda a Gómez Bolaños.
Florinda reconoce que eso la alejó y contrapunteó con los medios de comunicación, pues todos la creíamos metiche e imprudente, siendo que eso era un acuerdo entre ellos. Eso sí que es amor.
CEPILLÍN, DE MUY MAL HUMOR
Ayer llegó el legendario payaso Ricardo González Cepillín, de 70 años de edad, a la cabina de mi programa de radio Reporte Última Palabra y llegó de muy mal humor, pues habló pestes del luchador Latin Lover, se siguió con alguien que se llama El Pirata Morgan (luchador también) y remató con Chabelo, Raúl Velasco y el Hijo del Santo.
Pretendí alivianar el tema con el Santo a quien le hablé por teléfono y cuál sería mi sorpresa al darme cuenta de que, contrario a lo que creí, Cepillín se lanzó durísimo contra el Hijo del Santo, diciendo que el luchador habló mal de él en un programa de TV Azteca. No dejaba al Santo ni hablar. Desconocí a Ricardo González, un hombre con una larga trayectoria de casi 50 años y que nunca había perdido la cabeza públicamente. Muy extraño.