¿Qué onda con los artistas “políticos”?

Por un lado tenemos a la Corcholata, Carmen Salinas que es o será diputada plurinominal, es decir, que ya es, no tuvo que competir por el voto de nadie, pero lo más curioso es que la primera vez que fue a San Lázaro y le preguntaron cuál era su propuesta o qué iba a ...

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Por un lado tenemos a la Corcholata, Carmen Salinas que es o será diputada plurinominal,  es decir, que ya es, no tuvo que competir por el voto de nadie, pero lo más curioso es que la primera vez que fue a San Lázaro y le preguntaron cuál era su propuesta o qué iba a hacer ahí, dijo que no tenía ni idea. ¿No tiene idea?, es decir que sólo está ahí para ganar 150 mil pesos mensuales y levantar la mano para avalar las decisiones de su partido. Pues sí. Además, ella es la reina del presumir el tráfico de influencias, pues dice: “Soy muy amiga de fulano de tal y es como mi hijo tal secretario de Estado” y como están las cosas en el país, lo último que necesitamos son señoras de 81 años que nunca han sido políticas presumiendo de grandes influencias.

Por otro lado, nos encontramos a un ídolo del balompié Cuauhtémoc Blanco, quien ya declaró que no es político —se nota— que tampoco ha estudiado —también se nota— que no conoce a la ciudadanía de Cuernavaca, pues ha vivido en Veracruz, Puebla, México, pero nunca en Cuernavaca y luego de tanta violencia que ha generado en la cancha, lo menos que podemos esperar es que se descuente al primero que haga algo contrario a él.

Lagrimita es aquel payaso que grita a los cuatro vientos “Qué barato”. Ojalá así ponga los precios en Guadalajara, ciudad que pretende gobernar, que tampoco conoce mucho porque ha estado viviendo en los últimos 10 años en Los Ángeles, California. Ésta sí parece una payasada.

Quizá el que más brinca de todos es el Pato Zambrano, exintegrante de la casa del huevón, Big Brother, que se hizo famoso, porque dicen robó a una ancianita, Irma Serrano. Imagínense es candidato por el Partido del Trabajo y él nunca ha trabajado. Qué paradojas.

Y cierro esta columna platicando del Yerberito, el doctor Abel Cruz, quien quita ojo de pescado, seborrea, diarrea, pie de atleta, vista cansada, dolor de artritis, pero  ¿qué va a saber de política?

Así nuestra política entre payasos, holgazanes televisivos, cómicas albureras y exfutbolistas violentos.

¿Cómo ven?

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