¿Qué es una República? (II)
La semana pasada comentamos que los mexicanos celebramos el 150 Aniversario del“Triunfo de la República”, un pasaje de nuestra historia que significó la restauración de la Segunda República Mexicana, tal y como la conocemos actualmente. Una vez terminada la ...
La semana pasada comentamos que los mexicanos celebramos el 150 Aniversario del“Triunfo de la República”, un pasaje de nuestra historia que significó la restauración de la Segunda República Mexicana, tal y como la conocemos actualmente. Una vez terminada la Guerra de Independencia y superado el intento de Agustín de Iturbide de instaurar un Imperio, se crea en 1824 la primera República Federal de México.
Posteriormente y a consecuencia de la moratoria a la deuda externa declarada por el entonces presidente Benito Juárez, los franceses intervienen e invaden el país, enviando al ejército de Napoleón III, el más poderoso del mundo.
Daba inicio el capítulo de la Intervención Francesa, que impuso como emperador a Maximiliano de Habsburgo y que durante cerca de cuatro años mantuvo al presidente Juárez y a su gobierno en condiciones itinerantes, hasta que en 1867, las fuerzas leales a la República, encabezadas por Mariano Escobedo, capturaron a Maximiliano para procesarlo y fusilarlo en el Cerro de las Campanas, Querétaro.
Se restauraba así la República Mexicana, con una visión laica, producto de las Leyes de Reforma que marcaron la separación del Estado mexicano y la Iglesia, y en las cuales se nacionalizaba los bienes pertenecientes al clero, se decretaba la exclaustración de monjas y frailes, se secularizaba el matrimonio a través del Registro Civil al igual que los cementerios y se otorgaba la libertad de culto al pueblo de México.
La nación pasaba así a integrar en sus instituciones un sistema jurídico moderno en el que los mexicanos adquirían carta de ciudadanía, y se comenzaba a construir el concepto de República, el cual se integra posteriormente con la noción de democracia, y con ambos elementos se configura plenamente el Estado moderno de derecho. Sin embargo, en el mundo, no todas las llamadas repúblicas se integran de igual forma.
Una condición fundamental para comprender el funcionamiento de una República moderna es la existencia de un sistema de partidos políticos, a través de los cuales los ciudadanos, de forma democrática, pueden tener acceso al poder que periódicamente se renueva. No todas las repúblicas actuales cuentan con un sistema así, por ejemplo, la República de Cuba cuenta con un régimen de partido único, una forma de gobierno socialista y un órgano legislativo electo mediante la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba. Es decir, todos los miembros de sus órganos legislativos surgen de un solo partido, el comunista.
En otro sentido, existen las repúblicas islámicas, es decir, Estados organizados bajo el régimen de repúblicas, con la convencional separación de poderes, pero cuya estructura jurídica emana de la Shaira, la ley islámica basada en las enseñanzas del Corán. Países como Egipto, Túnez o la República Islámica de Irán cuentan con este tipo de organización republicana.
De igual forma, existen, aunque son minoría, las llamadas repúblicas confesionales, como la República Católica de Irlanda o República de Irlanda, que se integra con un parlamento dividido en dos Cámaras, la Asamblea y el Senado, elegidos a través del voto universal y secreto y cuenta con un Presidente y un Jefe de Gobierno.
Las formas de gobierno en el mundo avanzan y se desarrollan, buscando modernizarse e integrando estructuras jurídicas que les otorgan a los ciudadanos una mayor libertad y reconocimiento de sus derechos. Lejos nos encontramos del momento histórico en el que el absolutismo ilustrado o el despotismo y las monarquías gobernaban la tierra. Lejos también de la visión que le otorgaba plenos derechos a unos cuantos y se los negaba tajantemente a otros. Hoy, los Estados nacionales tienden a integrarse como repúblicas laicas y democráticas, con ciudadanos conscientes de sus derechos.
Hoy, el mundo cuenta con valores universales y derechos humanos fundamentales, así como con estructuras jurídicas indispensables que fortalecen a la República y contribuyen al engrandecimiento de la civilización.
