La Unión Europea y América del Norte: reforzando nuestra asociación
Nuestros objetivos para ambos lados del Atlántico buscan ser convergentes y coincidir.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, efectuó recientemente una visita a Canadá y Estados Unidos. ¿Cuáles fueron los acuerdos que salieron de esas reuniones entre los tres principales socios de México?
Desde la entrada en funciones del presidente Biden, la llamada asociación transatlántica entre la UE y EU ha tomado un nuevo impulso. La nueva administración estadunidense ha adoptado posiciones más cercanas a las de la UE en temas como la lucha contra el cambio climático, por ejemplo. Seguimos teniendo políticas y posiciones propias, las cuales no siempre coinciden (como es el caso de la relación con Cuba), pero frente a los retos globales, como la indispensable transición verde e inclusiva, buscamos cerrar filas y unir nuestros esfuerzos.
Tanto la UE como EU hemos elaborado planes ambiciosos (la Ley de Reducción de la Inflación de EU y el Plan Industrial del Pacto Verde Europeo) para apoyar a nuestras industrias a acelerar la transición verde, que abarca a muchos sectores, como la industria automotriz. Sin embargo, algunos aspectos del Inflation Reduction Act de EU han planteado un problema porque son discriminatorios hacia empresas europeas.
Nos parece que nuestros planes deben ser complementarios y convergentes, no fomentar distorsiones de competitividad o una guerra de subsidios en ambos lados del Atlántico. En su declaración conjunta, la presidenta Von der Leyen y el presidente Biden acordaron trabajar en este sentido, lanzando un Diálogo sobre los Incentivos para la Energía Limpia en el marco del Consejo para el Comercio y la Tecnología, creado en 2021 para acercar nuestras posiciones y resolver disputas.
Esta declaración reafirma también nuestra determinación compartida para apoyar a Ucrania frente a la agresión rusa y contribuir al abastecimiento energético de Europa, que en pocos meses se ha liberado completamente de su dependencia de Rusia. Tanto la UE como EU queremos defender un sistema internacional basado en reglas decididas en conjunto y acatadas por todos. Frente a las prácticas que distorsionan la libre competencia y a la amenaza que supone usar las cadenas de abastecimiento como instrumentos de presión, queremos reforzar nuestra independencia estratégica y diversificar nuestras fuentes de suministro, en particular para el acceso a materias primas críticas o raras. También estaremos aumentando nuestra cooperación para evitar la filtración de tecnologías emergentes sensibles, así como de otros productos de doble uso hacia países que las puedan usar con fines hostiles.
La UE sigue comprometida con la cooperación y el comercio abierto con todos sus socios, pero sobre una base de reciprocidad, de piso parejo y de confiabilidad. En el contexto geopolítico actual, donde algunos países pretenden imponer la ley del más fuerte y desestabilizar nuestras democracias, no podemos ser ingenuos con nuestra propia seguridad y soberanía.
Con Canadá, país al que nos unen antiguos y profundos lazos y un fuerte apego a la paz y al desarrollo sostenible, también compartimos la voluntad de reforzar nuestra alianza. La presidenta Von der Leyen, además de reunirse con el primer ministro Trudeau, tuvo el honor de dirigirse al parlamento canadiense. Junto con EU, los tres socios queremos trabajar juntos para apoyar a los países de todo el mundo en el desarrollo de sus economías con el fin de lograr un crecimiento inclusivo y resiliente, fomentando vías sostenibles hacia las emisiones netas cero e impulsando la seguridad de las cadenas de suministro mundiales.
Así como México ha fortalecido sus lazos con EU y Canadá en la reciente cumbre trilateral de enero, la UE está haciendo la propio. La UE y México deben también fortalecer el tercer lado del triángulo transatlántico: el que los une.
*Embajador de la UE en México
