Impresiones de mi reciente viaje por Europa
Durante las últimas semanas tuve la suerte de descansar visitando varios países y regiones de Europa y siguiendo más de cerca la actualidad europea.Mi primera impresión es siempre constatar la comodidad de viajar fácilmente en la Unión Europea UE sin la necesidad ...
Durante las últimas semanas tuve la suerte de descansar visitando varios países y regiones de Europa y siguiendo más de cerca la actualidad europea.
Mi primera impresión es siempre constatar la comodidad de viajar fácilmente en la Unión Europea (UE) sin la necesidad de sacar el pasaporte o cambiar dinero entre países, sin tener que pagar roaming por usar el celular ni contratar un seguro médico adicional, con la posibilidad de comprar en un país de la UE cualquier mercancía en cualquier cantidad para llevarla a otro, entre otras ventajas.
Mi segunda impresión este verano fue ver la gran cantidad de turistas europeos y no europeos: después de la pandemia, Europa vuelve a atraer a los visitantes internacionales y la temporada vacacional de verano, según las primeras cifras, ha sido excelente para el sector en muchas partes. Eso, por supuesto, se explica por la diversidad y riqueza increíbles de la oferta turística y cultural europea. Este año tuve la oportunidad de visitar Lisboa, la capital de Portugal, que apenas conocía. Me impresionó la modernidad de este país que ha hecho progresos increíbles desde que entró a la UE hace 37 años, pero, sobre todo, la belleza de Lisboa y sus cercanías.
Europa atrae también a los migrantes: se habla mucho de los que buscan entrar de forma irregular, pero hay cientos de miles que lo hacen legalmente para estudiar o trabajar en la UE. La mano de obra es muy necesaria, por ejemplo, en el sector de la salud y los cuidados a las personas. Cuando uno viaja por Europa no tiene para nada la impresión de una “fortaleza”, como a veces se le llama, sino de una Europa con una fuerte identidad cultural, pero abierta, como siempre lo ha sido, a lo extranjero.
Otra fuerte impresión de este viaje tiene que ver, nuevamente, con los estragos del cambio climático: olas de calor de duración y temperaturas sin precedentes, en fechas inauditas; escasez de agua en muchas regiones; las devastadoras inundaciones en Eslovenia y los megaincendios, como los que han arrasado Grecia, incluido uno que ha sido el más grande registrado en la historia de la UE. La conciencia del reto ecológico se vuelve cada vez más fuerte, ya no sólo entre los jóvenes. Cada vez más, las empresas ofrecen productos más respetuosos con el planeta y enfocan su comunicación al respecto.
El alza de precios también es una realidad y, de un año a otro, uno se da mejor cuenta de su alcance. Lo anterior puede atribuirse, por un lado, a los costes del cambio climático, pero también al contexto internacional y, en particular, a los efectos de la agresión rusa contra Ucrania. En este sentido, me llamó la atención el amplio consenso que sigue habiendo en las opiniones públicas europeas a favor del apoyo continuo a Ucrania y de las sanciones contra el agresor ruso. Los europeos de hoy me parecen más conscientes también de la necesidad de defender sus valores, sus principios, pero también su seguridad y autonomía estratégica: son los temas que también ocupan y preocupan a nuestros dirigentes.
Finalmente, uno se da cuenta de la suerte que tiene, como europeo, de poder tomar varias semanas de vacaciones muy necesarias para descansar, leer, caminar, pasar momentos relajados con familiares y amigos, en fin, ocupar la mente y el cuerpo en otras cosas diferentes al trabajo. Eso hace de la mano de obra europea una de las más productivas del mundo y que uno realmente se sienta recargado de energía. En mi caso, estoy feliz de regresar a México para vivir unos meses apasionantes para el país y su relación con la UE.
* Embajador de la Unión Europea en México
