Momento de decisión

Algunos que piensan ser protagonistas de lo que pasa advertirán que no son sino meros actores de reparto.

Si bien es cierto que lo que pasa parece inconexo, no lo es, cada evento es parte de un proceso de descomposición generalizado que terminará por imponer un profundo y drástico reajuste en lo social, político y económico. Algunos que piensan ser protagonistas de lo que pasa advertirán que no son sino meros actores de reparto. Tal es el caso de los políticos mexicanos que tuvieron al mejor maestro parlanchín, ése que supo navegar haciéndose pasar por hombre de Estado, sin serlo. El pancracio internacional ya no perdonará ni al menos pintado de los extras, cualquier exabrupto será severamente castigado.

Hoy la dirigente jalisciense y hasta Fernández Noroña deben cuidar sus palabras, ya que dejaron el ambiente porril para ocupar cargos que, aunque inmerecidos, trascienden a la vida diaria de los ciudadanos. La historia dará cuenta del infortunado paso de tales personajes quienes, lejos de hacer algo por el país, sólo demostraron ser poseedores de una abundante reserva de turbia saliva, pero que carecen de los tamaños, arrestos y experiencia que precisa un alto funcionario de la Federación.

Salvo en las Fuerzas Armadas, donde la improvisación simplemente no transita, el gabinete civil en unos cuantos meses ha demostrado que no tiene la más remota idea de qué hacer, y andan dando palos de ciego por todos lados y, pronto, dejarán de dar palazos para dar lástima, lo malo es que se llevarán el porvenir de una nación entre las patas. Vendrán pronto quienes les evidencien y, más adelante, quien tenga que tomar los bártulos que ellos arrojen.

Trump ha estirado la liga. Resulta insostenible la política de subvaluación del dólar con la de mantenerle como un potente activo de reserva deseable para gobiernos en todo el orbe. Ha usado aquél como dique a las importaciones y, por tanto, como protectora del empleo, pero ello ha debilitado la posición de su moneda como idóneo instrumento para reservar valor en el tiempo, por lo que inversionistas de todos los tamaños ya han comenzado a deshacerse de tenencias de la alicaída moneda. Los países conocidos como BRICS sólo esperan la oportunidad de sacar a la venta sus tenencias de Bonos del Tesoro, provocando una estampida que deteriorará su presencia en el mundo financiero.

Las remesas son el principal ingreso de México, éste no proviene de su aparato productivo, pero han mantenido el espejismo de lo que López, el papi de Andy, llamó el superpeso. Espejismo, porque tal signo no representa una pujante economía, sino todo lo contrario, sólo da cuenta de la compleja relación que deliberadamente construyó la Fed, capaz de arrodillar al vecino. Poco a poco, sin costo alguno para Washington, se articuló una potente arma capaz de imponer cualquier exigencia. Ya se verá.

El poder adquisitivo del peso merma cada día, por lo que la paridad poco habla de tal instrumento. En México no hay nada más barato que el dólar, sin embargo, ante su manipulado desempeño ya no se le estima como sana base del ahorro. La gente, aunque no entienda las complejidades de una guerra monetaria, advierte que la llegada de las monedas digitales gubernamentales, cuya aparición ya tiene fecha fijada, deteriorarán aún más al dólar, haciendo trizas el mito del superpeso, ya que a la gente le dejará de importar una moneda en la que no le conviene invertir.

El poder de negociación que derivó de haber dado rienda suelta a las remesas, liberándole de controles y gravámenes durante más de una década, no sólo propició el armado del sistema de pagos del crimen organizado, limpiando al sistema financiero americano, hoy, es la piedra angular de la relación.

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