Humanismo de la calle, oscuridad de la casa

Lo que se manda, rápidamente se monetiza...

Gabriel Reyes Orona

Gabriel Reyes Orona

México sin maquillaje

Todo parece indicar que la titular del Ejecutivo federal desconoce las grandes carencias que sufren los mexicanos en las sierras, cañadas y costas, no son miles ni cientos de miles, son millones los que afrontan todos los días carencias; padecen apagones y no tienen en la mesa víveres que colmen el hambre. México, está lejos de ser un país desarrollado y rico como los Estados Unidos de América, no puede darse el lujo de sufragar asistencialismo internacional, al menos no, sin agraviar a los que aquí viven.

Es ridículo sustentar el impresentable mecanismo articulado para llenar los bolsillos de la dictadura cubana diciendo que se trata de un acto humanitario. Afirmar que es equiparable a lo que hace el gigante de la región es de risa. Seamos claros, ese pago de favores ha sido promovido por oscuros políticos que bien tenían, y/o tienen, su guardadito en la isla o que recibieron algún tipo de beneficio del espionaje de alta escuela que ahí se practica. Si la doña busca necesitados, aquí sobran, y ni con programas electoreros les completa la semana.

Lo que se manda, rápidamente se monetiza, vendiéndose a los aliados por abajo del agua, en abierta y clara traición al pueblo cubano. Los no controlables flujos son operados por el más oscuro banco central del mundo, ese, instaurado por el inefable Che Guevara. El momento de las verdades se acerca, ya que Cuba jugó un destacado papel en la operación del Cártel de las Sillas, ése que supo operar elecciones en toda Latinoamérica colocando a los cómplices al frente.

De poco le servirá a Castillo seguir callando en la peruana reclusión. Evo tendrá que irse a la montaña. La forma en que llegaron caudales a la isla y regresaron como subversivos recursos para abotagar urnas en aquellos países que ya naufragaron en la inevitable ruina que produce el narcomunismo, se irá haciendo pública. La férrea defensa que se hace de la tiranía en esa perla del Caribe tiene más tufo a interés patrimonial, que a ideología.

En el mar de contradicciones que nos receta el oficialismo, será imposible defender la presencia de Pemex en los mercados bursátiles neoyorquinos. Difícil será preservar la existencia del Master Trust y sus fideicomisos satelitales al ser indefendible la subvención en especie prestada a la dictadura. No sólo se violó la Helms Burton, sino muchas otras actas, ejecutivas y legislativas, que con Trump han cobrado la más severa vigencia.

Es hora de que los funcionarios del oficialismo se definan, sirven al pueblo de México o a los intereses de una autocracia que sólo ha sobrevivido avasallando a inermes ciudadanos, vejándolos de la manera más humillante y lastimosa, una, que es incapaz de pasar la más superficial prueba en materia de derechos humanos. Es hora de que el espionaje que hace quedar en ridículo a Pegasus vea la luz del día. Habrá que decirles a los guardianes de los secretos que ha llegado el momento de usar lo que tienen a buen recaudo, sí, a cambio de un mejor trato en los procesos por venir.

Así es, aun pagándolos, tales secretos valen oro. Nos permitirán entender bien cómo se creó el funesto entramado en el que nos atraparon. A la justicia del norte le resultará más que interesante saber no sólo cómo se ocultaban los caudales del caciquismo latinoamericano, sino saber cuánto es y dónde está. Ni los libros de Alcapone acumularon tanta ruindad.

Es tiempo, pues, de que los guardianes entiendan que su salvamento no está en huir o destruir los acervos. Si lo piensan bien, es posible que existan ya copias que hagan perder valor al potosí que custodian. El primero que habla es quien mejor trato consigue. ¿Quién dijo yo?

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