Frentes Políticos / 2 de junio de 2025
1. Se logró. La elección judicial de 2025 se ejecutó con precisión quirúrgica. Andrés Manuel López Obrador, ya sin cargo, volvió a mover el país como si fuera suyo. Claudia Sheinbaum aprovechó para confirmarse como la heredera legítima y Luisa María Alcalde ...
1. Se logró. La elección judicial de 2025 se ejecutó con precisión quirúrgica. Andrés Manuel López Obrador, ya sin cargo, volvió a mover el país como si fuera suyo. Claudia Sheinbaum aprovechó para confirmarse como la heredera legítima y Luisa María Alcalde lució músculo como operadora electoral. Gerardo Fernández Noroña cumplió con lo legislativo. Pero los verdaderos campeones fueron los comités territoriales de Morena, quienes, con acordeón en mano y voto en consigna, llevaron al “pueblo bueno” a las urnas. ¿Los resultados? En diez días. ¿Las consecuencias? Una democracia avalando el giro de 180 grados que necesitaba el Poder Judicial.
2. Derrotados. El Poder Judicial, con Norma Piña al frente, perdió mucho más que autoridad, perdió la guerra y quedó reducido a caricatura de privilegios. La oposición, con Jorge Romero y Alejandro Moreno como estandartes, llegó tarde y mal, en mood elitista sin audiencia. Guadalupe Taddei aceptó arbitrar una elección, dejando al INE como el gran árbitro de la contienda. Las organizaciones civiles dieron la pelea, pero fueron barridas por el tsunami oficialista. Y los ciudadanos escépticos, críticos y hastiados fueron exhibidos como conservadores. El silencio del voto también pesa. Bienvenidos a un nuevo país.
3. Indefensos. En Baja California Sur, el gobernador Víctor Castro Cosío administra el olvido. Las desapariciones en Mulegé reventaron las costuras de su discurso pacificador. Beatriz Martínez encontró a su hijo muerto... en Baja California. Leonelly Valdez viajó hasta Palacio Nacional para que la escucharan. Y Daniel de la Rosa Anaya, procurador de dos sexenios y dos partidos, renunció justo antes de que la podredumbre lo alcanzara. Con Marcos Covarrubias y con Carlos Mendoza Davis, exgobernadores recientes, no se vivió un ambiente tan oscuro en BCS. En territorio gobernado por Castro Cosío la justicia se da el lujo de llegar tarde... o no llegar.
4. Distractores. El gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, celebra que el estado ya tiene equipo de beisbol. ¡Viva, sí! Pero mientras se toma la foto con la mascota, la corrupción sigue en las gradas VIP. ¿Cuándo va a transparentar el Registro de la Propiedad? ¿Cuándo dejará de usar a la Fiscalía y a la Auditoría Superior del estado como bates políticos? ¿Cuándo mejorará la atención en las oficinas públicas, donde la ciudadanía se enfrenta al desdén y la burocracia? Gobernar no es lanzar la primera bola, es limpiar el campo. Y en Nayarit, la podredumbre no está sólo en las tribunas, sino bien metida en oficinas gubernamentales.
5. Ni así. El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, calificó como un hecho “inédito e histórico” la primera elección nacional para renovar espacios en el Poder Judicial. Muy bien, el asunto es que acudió a la casilla correspondiente con todo y acordeón y ni así podººía ejercer su voto, pues no le entendía. Entre cuchicheos de la gente y angustiado por no entender, al final salió un poco avante. Aprovechó para declarar que “el Poder Judicial federal era una red familiar… hubo un documento muy valioso que hizo la (Suprema) Corte con el presidente (Arturo) Zaldívar donde se detallaban esas complicidades y lazos familiares...”, ¿sí?, ahora veamos si Menchaca, al final, logró descifrar su enredado acordeón o votó por lo peor.
