1. Relevo. La caída de Rubén Nemesio Oseguera, El Mencho, no significa el fin del CJNG, sino el inicio de su reacomodo. Omar García Harfuch confirmó cuatro posibles sucesores identificados, dos con mayor peso, todos bajo investigación. El Estado no sólo golpeó la cabeza, también vigila la sucesión. Desde Mazatlán, acompañado por la presidenta Claudia Sheinbaum, el titular de la SSPC evitó dar nombres, pero dejó ver que el seguimiento es puntual. Tras el abatimiento, no hubo escalada nacional. Ahora la batalla es evitar que el relevo consolide nuevas alianzas criminales. Decapitar no basta, hay que desarticular. Y en eso están.
2. Se puede. La determinación cruzó fronteras. Sara Carter, zar antidrogas de EU, afirmó que la cooperación con México “es la más fuerte de la historia” y que, tras la caída de El Mencho, ningún capo tendrá dónde esconderse. La cifra es contundente: 56% menos fentanilo cruzando la frontera y reducción en muertes por sobredosis. Desde Mazatlán hasta Washington, hay ofensiva conjunta. Claudia Sheinbaum y Donald Trump coinciden en algo inusual: el enemigo es común y la coordinación es clave. La designación de cárteles como organizaciones terroristas amplía el margen de acción. No tardan en caer los demás.
3. Eficacia. La carrera por la Auditoría Superior de la Federación ya comenzó y Juan José Serrano Mendoza levanta la mano con diagnóstico claro, más auditorías no significan mejores resultados. El excontralor capitalino plantea una reestructuración orgánica en la ASF porque, dice, el aumento de revisiones no se refleja en más denuncias ni en expedientes sólidos ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Algo se está atorando. Con más de 20 aspirantes registrados y la sombra del actual auditor, David Colmenares, sobre el proceso, la decisión recaerá en la Cámara de Diputados. ¿habrá cambio de fondo o sólo de nombre?
4. Inmovilidad. La desaparición del transportista Bulmaro Herrera Bandala, en plena jornada de bloqueos tras la crisis desatada por el CJNG, se convirtió en algo más que un expediente. Es una prueba de reflejos institucionales. Mientras la familia denunciaba que fue bajado de su camión antes de incendiarlo en la carretera Álamo-Tihuatlán, la gobernadora Rocío Nahle respondió que “no había denuncia formal”. El problema no es el trámite; es la urgencia. En Veracruz, donde las desapariciones cargan historia y desconfianza, remitir al papeleo suena a evasiva. En contextos de violencia, cada hora cuenta, pero la mandataria prefiere la burocracia.
5. No levanta. Colima volvió a arder. En Coquimatlán, un agente estatal fue asesinado y una mujer policía quedó gravemente herida tras un ataque directo. Hubo persecución, balacera y un vehículo incendiado, algo que se está haciendo costumbre. El nuevo secretario de Seguridad, Fabián Ricardo Gómez Calcáneo, lanzó una advertencia: “les vamos a rajar la madre”. La frase suena firme, pero no sustituye a los resultados. Indira Vizcaíno sigue quedando a deber. Los cambios en Seguridad no han frenado la expansión criminal. Colima no necesita bravatas, sino control real; y no lo hay.
