Frentes Políticos / 11 de febrero de 2026

1. Confianza. Claudia Sheinbaum decidió no engancharse en el ruido interno y marcar el paso con serenidad política. Frente a las tensiones con aliados del PT, de Alberto Anaya, y del Verde de Karen Castrejón, por la reforma electoral, la Presidenta fue clara, enviará su iniciativa al Congreso y cumplirá el compromiso con la ciudadanía. No especula ni presiona, confía en el debate legislativo. La reforma, dijo, no elimina minorías ni concentra poder, busca bajar el costo excesivo de las elecciones, obligar a candidatas y candidatos a pisar territorio y reducir el abuso de las pluris. ¿De qué se quejan?

2. Vigilancia federal. El caso Tequila no se cerró con la detención del alcalde Diego “N”; apenas entró en fase de contención. Claudia Sheinbaum ordenó a Rosa Icela Rodríguez mantener a la Segob encima del municipio tras los señalamientos contra la alcaldesa sustituta, Lorena Marisol Rodríguez, por presuntos vínculos criminales. La legalidad del nombramiento no escuda la gestión ni exonera sospechas. La Federación vigilará, escuchará a la ciudadanía y cruzará información con el Gabinete de Seguridad. En Tequila no habrá “borrón y cuenta nueva”. Se les acabó.

3.  ¿Puntualidad selectiva? En la SCJN se hace cada vez más evidente que no se llevan entre sí. El lunes, Hugo Aguilar, ministro presidente, avisó que se ausentaría y que Lenia Batres presidiría la sesión; sin embargo, los siete ministros restantes le insistieron a Aguilar que mejor lo esperaban. Ayer ocurrió lo mismo, sólo que esta vez, Lenia madrugó, llegó temprano y llamó a los demás integrantes para que bajaran al pleno. Como éstos no lo hacían, Batres comenzó la sesión sin la mayoría de los ministros. En el video de la sesión se aprecia que uno de los ministros en llegar unos minutos más tarde fue Arístides Guerrero y el último en entrar, Giovanni Figueroa. Pobre Lenia, por más que lo intenta, no da una.

4.  Descaro. En Baja California, Jesús Alejandro Ruiz Uribe cruzó la línea sin rubor. De la guerra sucia pasó al festejo masivo con mariachi, comida y acarreo para tres mil personas, en el Nuevo Toreo de Tijuana, propiedad del hermano del exsecretario de Seguridad Pública de Playas de Rosarito, Carlos Browser, quien fuera asesinado de 45 balazos en 2005. Puro proselitismo adelantado con costos y vínculos que nadie explica. Como delegado federal, su visibilidad proviene de los programas sociales; usarlos como trampolín es abusar del cargo. No es la primera vez que le gana el exceso. ¿Habrá investigación o lo dejarán seguir?

5. Glamorosa desunión. Juanita Guerra quedó como la cara visible de un exceso que tuvo madrinas… y muchas. Admite que fueron sus compañeras de Morena quienes la invitaron a usar el salón de belleza del Senado, mismo que después negaron conocer cuando estalló el escándalo. Andrea Chávez, Julieta Ramírez, Lorenia Valles y Cynthia López Castro impulsaron la reapertura y hoy practican el deporte favorito en la 4T: el deslinde. Cuando hubo reflectores, todas; cuando hubo costo político, ninguna. Cuando el glamour se vuelve boomerang, la sororidad desaparece. No es un problema de tintes, es de coherencia.

 

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