¡Te están hablando, inútil!

• La SCJN no es el órgano que puede parar una transformación política no deseada.

En este punto, me pregunto hasta dónde llegará el compromiso del presidente Andrés Manuel López Obrador de luchar contra la corrupción. En donde todos ven un ataque a la democracia, yo veo una lucha frontal contra la corrupción. Si el ministro Eduardo Medina Mora renunció, debe de existir una grave causa. Y no sólo estoy haciendo referencia al artículo 98 constitucional, sino trato de entender qué puede ser tan grave para que uno de los intérpretes de la Constitución decida que se acabó su vida jurídica y política dentro de la Suprema Corte. Después de haber sido embajador de México en Estados Unidos y Gran Bretaña, procurador general de la República y ahora ministro, yo me pregunto: ¿qué llevó a que el chaparrito decidiera cerrar este capítulo?

Me parece evidente que algo hay de fondo y si alguien lo conoce, es el Presidente. Lamento las expresiones de gente poco conocedora, que interpreta que la Corte en esta circunstancia se puede convertir en comparsa del grupo en el poder, para modificar nuestra forma de gobierno. No obstante, de haber sido de los beneficiarios del poder, todavía son tan estúpidos que no entienden que la Corte no es un partido político. Es un Poder independiente, cuya vocación es la interpretación de la ley. Pero de ninguna manera es usado para ir en contra de una ideología. Así que para todos los que odian a López Obrador y su 4T, es importante que entiendan que la SCJN no es el órgano que puede parar una transformación política no deseada. Para ello se necesita salir a las urnas y quitarle a Morena la mayoría que tiene hoy en el Congreso y que le permite legislar con holganza muchas cosas.

Es por ello, que al respecto de lo emitido en Twitter por Diego Valadés, un verdadero hombre de Estado, que fue secundado por Arturo Zaldívar, presidente de la SCJN, no puedo más que estar de acuerdo. La SCJN no nos va a salvar de algo que decidimos o decidieron muchos en las urnas, la Corte interpreta la ley y punto final, y esa labor nada tiene que ver con un contrapeso político. Claro que si el Ejecutivo se niega a cumplir con sus designios, el asunto toma otra dimensión.

Como la renuncia de un ministro en la Corte, en las últimas horas sucedió algo inédito. Me cuesta trabajo imaginar a un Presidente regañando de forma puntual a un gobernador, pero si imaginamos a un gobernador fatuo e idiota, el regaño toma otra dimensión.

Es tal la situación de ingobernabilidad en Morelos que el propio ciudadano Presidente se detuvo en un camino entre Puebla y Morelos, en Axochiapan, para ser específicos en territorio del gobernador ausente. Ahí, hizo un llamado a que el gobernador sin cuello, que es muy macho para encarar comunicadores, me cuento entre ellos, que le gusta tomar sus copitas en la capital, mientras su estado vive una ola de violencia, que se escapa a cantabares cuando al mismo tiempo se cometen asesinatos en su estado, ponga atención en mejorar los caminos que por mandato de ley le corresponden.

Me pregunto, si después de que el ciudadano Presidente le hizo un infamante llamado a que se ponga a trabajar, pues para eso se le eligió, le responderá como a un servidor: “A mí me la pelas”. Después de que fue exhibido en su infinita incompetencia su argumento será: “A mí me vale madres”...

Ahora tenemos claramente expuesto al faraónico gobernador de Morelos, quien amenaza con denunciar a los actores del pasado, cuando evidentemente sabemos que el tipo es un inútil y con visos de complicidad roja.

Yo vuelvo en estas líneas a hacer un llamado, como me lo dijo a la cara, bueno más bien al cuello, porque la naturaleza no le da para más: ¿Yo recibo dinero para atacarlo?

Patético inútil que habilita al hermano como “jefe de gabinete” para pelearse con su extitiritero y que no entiende que con sus fallas y estupideces están muriendo ciudadanos. En fin, hasta cuándo estaremos soportando patéticos improvisados que no hacen más que daño.

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