Los Tupperlegisladores

Hay muchos temas que no se reolverán con ocurrencias por parte de nuestros políticos, menos difundiéndolas por redes sociales.

Estoy muy desilusionado y desanimado. Había organizado en la casa una reunión con amigos para unirnos a la gruesa fuerza de ventas de Tupperware. Después de la adhesión oficiosa de Martí Batres a las hordas de mexicanos que llevan su comida en estos famosos recipientes.

Respetuosamente, no creo que sea ni de presumir ni como para hacer un video que muestre cómo se llevan alimentos al trabajo, como lo hace el 98% de los mexicanos, pero, quizá, en el Senado mexicano sea una novedad.

Mi desilusión viene del acuerdo de la barra de comida ligera que se instalará en la Cámara alta cuando se prolonguen las sesiones. Ya había hecho cuentas y con 128 senadores comelones me veía ganándome algún viaje por vendedor estrella. Pero ni hablar, la austeridad se prostituyo ante el hambre.

Cosas de la cuarta transformación. Por supuesto, también, reconozco la ecologista conducta de Xóchitl Gálvez, quien ahora trae su contenedor de agua. Me cae que con estos legisladores tan heroicos la patria se ha salvado. Respetuosamente, ¡no mamen! Por Dios, este país tiene problemas de verdad.

Que no se van a resolver con ocurrencias pendejas y multipublicitadas. Creo que es tiempo de ponernos serios. Respeto y apoyo la austeridad propuestas por Martí, es un hombre serio y conocedor, pero hacerlo por redes sociales es algo que le da al traste a un esfuerzo loable.

Me pregunto este austero gobierno que hará con casos como el del líder del STPRM, Sindicato de Trabajadores Petroleros, ese mismo el abuelo de Keiko, Bolly y Morgancita. Esos tres hermosos bulldogs, que viajan en avión privado y ya conocen Dubai de la mano de su dueña, la hija del impoluto líder sindical.

Este hombre, acusado junto con su tesorero Ricardo Aldana de desviar casi mil millones de pesos a la campaña de Labastida, ha navegado por la impunidad durante muchos años. Bueno amén de navegar en su yate por las bahías de Acapulco.

No comprendo si alguien podría imaginar el enorme negocio del huachicol, sin la participación de los empleados de la petrolera. De hecho, hubo en su momento un trascendido que implicaba al señor Deschamps en la adquisición, por parte de Pemex, de un programa bastante poco completo para la detección de ordeña de sus ductos.

Pero en fin, ahora resulta que los rateros, de siempre y de años son acogidos en la corte del señor. Con tuppers o sin ellos, las ratas de antaño son, ahora, los reivindicados de hoy.

Mientras estos raterillos que se defienden bajo el manto del control de los trabajadores sigan en este país actuando en la impunidad, esta nación seguirá siendo la misma cosa. Mientras los aviones privados y la cartera abierta sean el común en el sindicato de una empresa que está más tronada que la pirotecnia del sábado, este país no podrá ser ni austero ni exitoso.

Recordará, Mr. Deschamps las comilonas que con toda su familia se aventaba en el ahora extinto Baikal, en Acapulco. Con vinos de colección y toda la cosa. Mientras tanto Pemex está en coma, y se habla de inversiones millonarias al sector. Pero mientras se siga con estos líderes sindicales será un barril sin fondo.

Si nuestros heroicos tupperlegisladores quieren hacerle un favor al país, podrían empezar por modificar las leyes que permiten la opacidad total a los sindicatos. Leyes que permitieron a la cínica de Elba Esther estar fuera de la cárcel, y que dejan que Romero se sirva con las dos manos recursos de los trabajadores que a fin de cuentas provienen de las arcas del Estado.

En lugar de llevar sus pepinos y zanahorias con Tajín y su ensalada rusa en los típicos recipientes de plástico, comprométanse en serio con el país y córtenles las manos a estos ratas. Las demás son payasadas, compórtense por favor.

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