La oposición que no existe

• De verdad es de risa loca las campañas sangrientas en contra de la 4T en las redes sociales, en dondelos argumentos son radiactivos.

No puedo entender cómo la oposición en este país es tremendamente activa y en las redes sociales son implacables. Pero en la realidad, la realidad importa un carajo, porque si de postular candidatos se trata, no tiene nada, nada más que lo mismo de siempre. Los mismos políticos piteros y con sombras de corrupción de siempre. En el PRI, Alito y sus amigos, una banda de desconocidos y sátrapas que no le ofrecerán ninguna resistencia a Morena y su aplanadora. En el PAN, los mismos de siempre, los que, para poderlos curar de las sospechas de corrupción, hay que traer al papa Francisco, los Zavala, los Nava, los de siempre, que poseyeron al país y que lo entregaron por rateros. En fin, por el otro lado una pléyade de artistillas y figuras del espectáculo de discutible solvencia moral e intelectual.

De verdad es de risa loca las campañas sangrientas en contra de la 4T en las redes sociales, en donde los argumentos son radiactivos, para que, en los hechos y en las urnas, combatan a Morena con una serie de tarados, enclenques que no tienen ni idea de lo que es gobernar y que, por supuesto, tiene hasta reputaciones de pronóstico reservado.

Me queda claro que todos aquellos que han alertado de los riesgos de una venezualización de México no son serios. Porque, si lo fueren, estarían tratando de colocar cuadros incorruptibles, con formación política, ética y principios que con dignidad ocupen curules en el Congreso y no impulsando a Paquita la del Barrio o Blue Demon, pues piensan que sólo ellos jalan votos y hasta ayudan a no perder el registro, que es lo único que hoy importa en la política nacional, por eso digo, no tenemos un atiza de madre, carajo.

Yo no hago un juicio de valor al respecto de si los enunciados de la 4T son buenos para México, lo que no puedo aceptar es que aquellos que lo rechazan puntualmente lo hagan con ocurrencias a veces inverosímiles. Si el modelo de país que plantea el presidente López Obrador no les parece, están en su más absoluto derecho de rechazarlo, pero si para ello echarán mano de políticos añejos y acedos o artistas que sólo son buenos para el show y los escándalos, no hay más futuro que entregar al país a los designios de la 4T para bien o para mal.

Por eso en este momento conmino y reto a los payasos que pululan en las redes a que finalmente, si sus patrones no tuvieron los arrestos para defender su posición política, por su falta de solvencia moral o por su ausencia de inteligencia, a que dejen de gastar dinero en bots que se dedican a criticar al Presidente y sus actores, si con cuadros y políticos no pueden defenderse, porque han sido incapaces de que algún político se le ponga de frente a López y lo desnude, porque no han encontrado a aquel que tenga la solvencia moral para hacerlo, mejor dedíquense a la publicidad en redes, a hacer grandes perfumes y bolsas porque no tienen nada que ofrecer a México.

Finalmente, estamos en la antesala de reactivar sin arriesgar. Un asunto muy complicado que, más que la acción de la autoridad, requiere de la responsabilidad de los ciudadanos. Es importante que entendamos que debemos de respetar los lineamientos, que somos responsables de poder salvar las economías de miles de conciudadanos, que si respetamos les vamos a dar oxígeno.

Es fundamental apoyar a las autoridades y a los restauranteros para que puedan abrir poco a poco, pero también es indispensable que los ciudadanos tengan la conciencia de seguir, respetar y aplicar las medidas sanitarias y se pueda ampliar la oferta a tantos lugares que han sido parte fundamental del crisol de esta ciudad. Fisher’s, La Buena Barra, El Califa, Los Arcos, La 20, La Mansión, mi amado Beefbar, El Castellano, Zeru y miles de lugares que necesitan nuestra responsabilidad y amor. A todos aquellos que están ahí y no se rinden, que siempre están para darnos lo mejor, a meseros, ayudantes, pinches, cocineros, garroteros, gerentes, chefs y dueños, el cariño y respeto total. De ésta vamos a salir todos juntos, ¡ya lo verán!

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