Justicia a la Shakira
Hay que recordar que los montos que maneja el gobierno de Veracruz sobre los desvíos de Javier Duarte son del orden de los 45 mil millones de pesos.
La justicia en nuestro país parece que perdió la brújula después de la sentencia de 9 años de prisión y un “multón” de 58 mil pesos al regordete Duarte. Ser gordo no es malo, salvo para la salud del cuino, ser rata es el problema. La pena privativa de la libertad se explica, según me dice Felipe de Jesús Muñoz, subprocurador de la PGR, en los beneficios del nuevo sistema penal acusatorio, en donde declarándose culpable hay derecho a una reducción. A lo que no le encuentro explicación es a una multa que no alcanza ni para comprar dos iPhones de los nuevos. Menos aún que de 91 inmuebles involucrados en el caso, sólo le pudieron quitar 41, con un valor de casi 800 millones de pesos. Lo que quiere decir que los restantes 50 pueden llegar a costar hasta 1000 millones.
Si atendemos a la buena conducta, que el cuerpo no le da para la mala, puede solicitar el beneficio de la preliberación cuando cumpla la mitad de la pena, es decir 4 años y medio, de los que se le descuenta el tiempo que ya lleva en reclusión aquí, y en Guatemala casi año y medio, por lo que el robusto ratón podría estar fuera en 3 años disfrutando de 50 inmuebles. Hay que recordar que los montos que maneja el gobierno de Veracruz sobre sus desvíos son del orden de los 45 mil millones de pesos, o sea que podrá vivir como Nerón. No cabe duda, la mente es poderosa: “merezco abundancia”, mantra que repetía sin cesar la vecina de Chanel Windsor, para los cuates la esposa de Mountbatten, la reina Isabel II, de Inglaterra.
Mientras tanto Yunes, gobernador de la entidad, está que arde; dice que le falta aún enfrentar a la justicia local, y urge a la PGR a que se traigan a la abundante, pero en cinismo, de Karime Macías. De la misma forma pide al gobierno federal que consiga la autorización de Guatemala para juzgarlo por el grave delito de desaparición forzada, pues en función del tratado de extradición, la misma no se dio por este delito y sólo con la venia del país extraditor se puede procesar.
A esto hay que sumarle el beneficio que le concedieron a Alejandro Gutiérrez de salir de la cárcel, después de ser acusado de desviar dinero de los empleados de Chihuahua para el PRI, por cerca de 250 millones de pesos, y agregar que el otro cuinito, pero norteño, también anda suelto y gastándose el dinero que tan honradamente le robó a los chihuahuenses.
Por supuesto en esta galería del terror hay que sumarle a la nueva prócer de la patria, la inocente y renovada Elba Esther Gordillo, que se unirá, además, al elenco de Netflix a través de su pretensión de hacer una serie biográfica.
En lugar de “¡coño, Mickey!”, supongo que ella gritará como lo hace con sus subalternos: “¡cómo eres pendejo!”, que como sigan con esa prontitud de grabar en letras de oro (bronce) en las paredes de los recintos legislativos, será la próxima inscripción.
Me pregunto si en la serie reflejarán cómo traicionó a Jonguitud, cómo vivía en un departamento en la Narvarte que tenía ratones y pasó del “vocho” a las camionetas con guaruras y de Suburbia a Saks. También espero que cuenten, cómo conocido político sonorense, cuando ella se disponía a traicionar al PRI, le recordó que la había sacado de una alcantarilla.
En fin, diría Pompín: ¡qué bonita familia! Mientras la justicia se vuelve como la canción de Shakira: Bruta, ciega, sordomuda, torpe, traste, testaruda, los otros siguen robando y no se ve para cuándo dejen el deporte de la uña, que
lo podríamos hacer olímpico y ganaríamos por mucho.
Somos potencia.
