Diálogos sobre alimentación

En el marco del Diálogo para la agricultura del futuro, organizado por Bayer en Colonia, Alemania, es pertinente hablar un poco de las mentiras que se han inventado, de forma conveniente, sobre las semillas y alimentos transgénicos, como parte de una estrategia de algunos ...

En el marco del Diálogo para la agricultura del futuro, organizado por Bayer en Colonia, Alemania, es pertinente hablar un poco de las mentiras que se han inventado, de forma conveniente, sobre las semillas y alimentos transgénicos, como parte de una estrategia de algunos grupos “ambientalistas”, que, simulando la protección del ambiente, son abiertos factores de intereses contrarios a los transgénicos, pero no por un tema ambiental, sino económico.

En un principio, hace 18 años, estos grupos tenían dos argumentos en contra. Uno, estrictamente mexicano, relacionado con el maíz. Tomando en cuenta que el maíz es una variedad originaria de nuestro país y que su método de reproducción es por esporulación cruzada, se decía que aceptando los transgénicos podían quedar libres por el paso de los trenes y se podía llegar a perder la variedad original del maíz que nos ha distinguido desde siempre.

Un argumento que se cae solo con la sencilla medida de preservar, en instituciones o bóvedas especializadas, las semillas originarias de nuestra variedad de maíz.

En segundo lugar citaban algunos estudios, donde ratas alimentadas con maíz genéticamente modificado tendían a desarrollar más cáncer. Uno de estos estudios es el del francés Gilles-Eric Séralini que, posteriormente, fue desmentido por serios errores metodológicos y que ha sumido en el desprestigio al citado investigador.

Es importante explicarle en este punto al lector a qué nos referimos con un alimento transgénico o genéticamente modificado. Es aquel que es creado como una variedad nueva de planta, incorporando en su ADN parte del ADN de otra especie que le pueda dar la capacidad de resistencia a pesticidas,  falta de agua o, incluso, características comerciales como tamaño y color. Esto ha creado, por ejemplo, un maíz round up ready, que algunos califican como el producto estrella de Monsanto, que al ser rociado se libera de plagas y maleza innecesaria sin matar a la planta principal y lo convierte en un producto más barato de cosechar y resistente a la fauna nociva. Pero también ha sido posible crear un arroz, el dorado, adicionado con vitamina A, destinado a suplir la deficiencia de cerca de 250 millones de niños y mujeres que están en peligro de ceguera por la deficiencia en este nutriente. La Organización Mundial de la Salud ha dado a conocer que cada año mueren hasta 500 mil niños y mujeres por la ceguera ocasionada por este motivo. Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda han aceptado la producción y exportación de este grano para tratar de palear este grave problema.

Por otro lado, cuando hablamos de la modificación de ADN, nos suena a un asunto hecho en un laboratorio por un científico loco con risa malévola. Pero, en realidad, es algo que nuestros campesinos han hecho por siglos, combinando y sembrando diferentes tipos de hortalizas, vegetales y frutas entre ellos para obtener variedades que, comercialmente, les reporten mejores ventas. La discusión en nuestro país al respecto de las semillas para la producción de estos alimentos es muy primitiva. Tenemos un Presidente que está en contra de estas semillas, pero que tiene un jefe de oficina que, uno de sus grandes negocios, está enfocado en este mercado.

La producción de estas semillas y, posteriormente, alimentos va mucho más allá, pues pueden erradicar el hambre y la pobreza. Hay temas por demás interesantes y mitos infundados. En México no hablamos de “la tijera de genes”, por ejemplo, que puede ser muy discutida, pero que no he encontrado quién en el ámbito público domine el tema.

Poner un comparativo bien fundamentado entre la “agricultura ecológica”, aquella que no utiliza ningún organismo genéticamente modificado, con la que es asistida por la tecnología genética, sería un ejercicio interesante para ver en qué medida crece o decrece una y otra.

Por todas las razones anteriores, celebro que Bayer haya reunido a expertos, periodistas e influencers de todo el mundo para entrarle de forma seria al tema. De esta forma, estaré estos días en Colonia para escuchar posturas y posiciones respecto a un tema que podría erradicar el hambre y la pobreza. Pero hay que recordar que la pobreza de miles de millones y el hambre de los niños es el mejor negocio de algunos oscuros personajes, países y organizaciones no gubernamentales que no tienen escrúpulos.

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