Consideraciones sobre el NAIM

Ante la inminente consulta sobre la construcción del nuevo aeropuerto de la CDMX, creo que es pertinente hacer algunas reflexiones. Quiero aclarar, en primer término, que no soy ningún experto en materia aeroportuaria, pero gran parte de las opiniones vertidas en este ...

Ante la inminente consulta sobre la construcción del nuevo aeropuerto de la CDMX, creo que es pertinente hacer algunas reflexiones. Quiero aclarar, en primer término, que no soy ningún experto en materia aeroportuaria, pero gran parte de las opiniones vertidas en este texto ha sido alimentada por personas que sí tienen un conocimiento profundo del tema, entre ellos, alguien que lleva 30 años dedicado a su pasión de vida, la aviación: el capitán Enrique Albores, quien actualmente es comandante de uno de los flamantes 787 de Aeroméxico, y que por ende, es usuario de primera mano o primer timón de los mejores aeropuertos, como lo son Heathrow, de Londres, Inglaterra; Incheon, de Seúl, Corea del Sur, o Charles de Gaulle, de París.

En principio, la primera reflexión que me hace el Capi es que un aeropuerto eficiente nada tiene que ver con el número de pistas, debido a que un avión no permanece más de 50 segundos en la pista en una operación de despegue o aterrizaje, sin embargo, el tiempo promedio de estancia en una puerta de contacto es de 3 horas. Es decir, que la viabilidad de un aeropuerto no depende de las pistas, sino de los llamados “gusanos”. Para poner algunos ejemplos, el aeropuerto de Londres y de Corea del Sur tienen, cada uno, cerca de 450 puertas de contacto. El actual aeropuerto de la CDMX tiene apenas 75, lo que explica el eterno desmadre que significa tomar un vuelo o llegar de cualquier lugar del mundo.

Si hablamos del proyecto en construcción del NAIM, en la primera etapa se tienen consideradas 90 puertas de contacto, y en la segunda etapa se plantea llegar hasta 200. Claramente, podemos decir que esto no lo hace el aeropuerto más grande del mundo, pero sí un 300% más eficiente que el actual.

Vemos con claridad que no es un asunto de pistas. Sino de eficiencia y de espacio. Si hablamos de dimensiones, tenemos que el actual aeropuerto de la CDMX tiene apenas 950 hectáreas contra las 7 mil hectáreas que tienen, respectivamente, el aeropuerto de Dallas, Texas, y de Incheon, Corea del Sur. Si hablamos del nuevo proyecto en Texcoco, la primera etapa representa un total de cuatro mil hectáreas, creciendo hasta cinco mil en la segunda. Si al actual aeródromo le sumamos las dos mil trescientas hectáreas de Santa Lucía, la llevada y traída base militar, llegaríamos a tres mil doscientos cincuenta. Estos son sólo datos, no una declaración de la procedencia de uno u otro proyecto. Porque creo que, además de estos datos, falta mucha información, como las trayectorias de los polígonos de aproximación de cada uno de los aeropuertos y si estos presentan problemas de choque en el vuelo de los aviones.

Por otro lado, se ha hablado de la inversión de cinco mil millones de pesos para optimizar los aeropuertos de CDMX y Toluca en vía de “mientras”. Para este punto utilizo un ejemplo real que tiene que ver con el costo directo más importante para una línea aérea: la turbosina.

Los vuelos de la principal empresa aérea de este país, Aeroméxico, con destino a Seúl y Shanghái, que salen de la CDMX, tienen que hacer escalas en Monterrey y Tijuana, respectivamente. La razón es sencilla, los 2,300 metros de altura de esta urbe sobre el nivel del mar exigen un gran esfuerzo a los motores y, por ende, gasto de combustible, lo que hace que la provisión del carburante podría llegar al límite de seguridad si no se hace una escala para repostar el mismo. Toluca nunca ha sido una opción viable como aeropuerto alterno de la megalópolis porque tiene 2,600 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que significa un consumo de turbosina mayor al que actualmente se tiene en este aeropuerto.

Todo lo anterior son sólo consideraciones, pero falta un montón de datos técnicos que ni usted ni yo conocemos. Por lo mismo, considero una vacilada la consulta que inminentemente se va a llevar a cabo. Me parece que menos del 0.01% de la población de este país tiene los conocimientos suficientes como para opinar con razón sobre un proyecto tan importante para el desarrollo del país.

Actualmente, el aeropuerto internacional de la CDMX mueve cerca de 60 millones de pasajeros al año. De este total, según cifras proyectadas por Sectur, 13 millones serán extranjeros que disfrutarán de las bellezas de México. Esto nos coloca en el sexto lugar de países más visitados del mundo. Lo que nos lleva a una pregunta clara: ¿Qué proyecto de aeropuerto necesita México? Le pido conteste en la medida de lo que sabe y entiende.

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