Listo: Anaya, López Obrador y Meade

Fin de semana de definiciones. Las traiciones se materializaron y los apetitos se saciaron, aunque finalmente signifiquen un empacho, que lejos de hacer la digestión causen una congestión o, de menos, ganas de volver el estómago. Si tenemos buena memoria, hay que ...

Fin de semana de definiciones. Las traiciones se materializaron y los apetitos se saciaron, aunque finalmente signifiquen un empacho, que lejos de hacer la digestión causen una congestión o, de menos, ganas de volver el estómago.

Si tenemos buena memoria, hay que recordar que para octubre de 2016, Miguel Ángel Mancera estaba trabajando en la construcción de una coalición o frente de centro-izquierda que pudiera ponerle cara a Andrés Manuel López Obrador. Dentro de este esfuerzo es evidente que impulsó a Alejandra Barrales para que encabezara al PRD. Doña Alejandra, tan buena para los bienes raíces, pero tan traidora como siempre, junto con Los Chuchos, entregó la cabeza de Mancera.

Para ella, el precio fue el apoyo del PAN a sus aspiraciones a ser jefa de Gobierno de la Ciudad de México, para Los Chuchos, un botín incomparable, más de 100 distritos de los más competidos para la Cámara de Diputados, por lo menos 30 senadores y cinco candidaturas a gobernador.

Indiscutiblemente fue un gran negocio para Barrales y Los Chuchos. La cabeza de Mancera fue vendida a un precio inconmensurable, quizá la negociación está dejando vacío y enfrentado al PAN. Ricardo Anaya, en su ambición presidencial, que no califico como buena o mala, acaba de entregar la Presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador.

Me explico: No tengo idea si es mejor candidato a la Presidencia Anaya, Mancera o hasta Moreno Valle. Simplemente porque no nos dieron la oportunidad de averiguarlo. Me hubiera encantado ver a los posibles candidatos del Frente en un ejercicio de debate. Confrontados en ideas, en capacidad discursiva y oratoria. Hubiera sido para mí determinante, saber quién tenía mayor capacidad de construir ideas en la presión, quién podía ser más asertivo en la construcción de soluciones. En lugar de todo esto, triunfó la peor cara de la política nacional, la de los acuerdos y repartos de posiciones.

De Anaya sólo puedo decir que su capacidad de negociar, de ofrecer y de amedrentar es bárbara. Sin duda, me sorprendió cómo rebasó y atropelló a sus contrincantes. Nadie creía que iba a vencer a Margarita, a Rafael y a Miguel. No sólo lo hizo, los borró del mapa político. En este escenario tenemos que reconocer que ni tan niño ni tan ingenuo y de ninguna manera solo.

Me tocó platicar con muchos gobernadores panistas, que no sólo lo detestaban, sino que además encabezaban esfuerzos para descarrilarlo, y estuvieron en el WTC para tomarse la foto. Como estamos acostumbrados en la política, una pléyade de políticos se opone a un contrincante, pero una vez que éste logra desbancar a sus contrincantes, se alinea con una devoción entre monástica y asquerosa.

En lo particular y reconociendo a los hábiles miembros de su equipo cercano, como Damián Zepeda, quien cuidará sus espaldas como presidente del CEN del PAN, me parece que el PAN está dividido, como es evidente, pese a las miles de fotos; y hay un PRD que no está convencido de apoyar el agandalle de Barrales y Los Chuchos; Anaya tendrá un reto monumental. Creo, en mi opinión particular, que con un PAN dividido y un PRD enfrentado, Ricardo Anaya tiene pocas posibilidades de ganar. Por eso regreso al principio de estas líneas, el mismo PAN le está entregando la Presidencia a Andrés Manuel. De la misma forma, no obstante que tengo la mejor de las opiniones de José Antonio Meade, que lo considero no sólo un buen hombre, un buen hermano y padre, un funcionario más que competente, creo que como candidato tiene una ventana muy pequeña para conectar con la gente y no sé si le alcance; e independientemente de los discursos y de las muy españolas comidas, Osorio Chong nunca le perdonará su falta de militancia, y como él, un “PRImitivo” que no cambia y que no perdona la falta de ADN original, Beltrones y compañía.

En resumen, me parece que los apetitos políticos han dejado la mesa puesta a Andrés Manuel López Obrador. Creo que si AMLO fuera mudo, sería indiscutiblemente el nuevo presidente. Entiendo el enojo general que causó su propuesta de amnistía, pero también, no me explico cómo no pudo ser capaz de llevar su propuesta al mismo nivel que la legalización de la mariguana. ¿Qué acaso legalizar la mariguana no es una amnistía de hecho? Creo que aquéllos que saben de derecho estarán de acuerdo con esto.

En fin, parte de la boleta ya está lista, por quién vota, hay tres candidatos Meade, Anaya y López Obrador. El destino nos alcanzó. Este país no aguanta otros 6 años desperdiciados. Es momento de ser serios y de votar por un estadista. ¿Usted lo ve en la boleta?

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