El eterno deslinde de responsabilidades
En todo momento y en todo lugar ante un hecho delictivo, ante una desgracia emparentada con una negligencia, se deslindan responsabilidades.
Qué clase de país estamos construyendo en donde nadie es responsable de nada. Una tonelada de tinta se ha derramado al respecto del “socavón de la ignominia”, desde lo ocurrido. De las autoridades ya sabemos el comportamiento, están estudiando las cosas, esperando los peritajes, evaluando los daños, haciendo las gestiones ante la aseguradora y deslindando responsabilidades de los involucrados, la rutina de siempre, pues.
Qué frase tan grandilocuente, tan utilizada y, sobre todo, tan práctica. En todo momento y en todo lugar ante un hecho delictivo, ante una desgracia emparentada con una negligencia, se deslindan responsabilidades. De hecho, seguimos deslindando responsabilidades desde la época de la dominación española y no hemos terminado. Esto es lo normal, lo habitual. Pero en donde se supone que debemos de encontrar un poco de solidaridad y valentía para enfrentar los errores y sus consecuencias, desde la sociedad y la clase empresarial, encontramos a empresarios de tercera que, para no variar, culpan a las lluvias atípicas de todo mal nacional. Si no son responsables ni siquiera ofrezcan los 500 mil pesos que en calidad de, auténtica limosna darán a la familia de los fallecidos. Tengan pantalones y señalen al culpable, pero señores de Aldesa y Epccor, si la irresponsabilidad se les puede atribuir, los 500 mil pesos son sólo una tapadera de una vergüenza que los perseguirá siempre. Quizá, la familia Gutiérrez Cortina podrá hacer otra película de sus desventuras.
Descubrimos con dolor, que los dos muertos del “socavón de la ignominia”, perdieron la vida por asfixia. Es decir que después de que cayeron, todavía hablaron a su familia y su trabajo, seguían vivos y nuestras autoridades locales y federales por su infinita incompetencia los dejaron morir. Lejos de reaccionar con rapidez, de instrumentar una vía de comunicación y de aire para los afectados, mandaron traer maquinaria pesada para remover los escombros, el resultado fue la muerte.
Leí con interés algunas columnas en donde se acusaba de la gran cantidad de ingenieros y expertos en protección civil que se generaron espontáneamente como resultado de la tragedia, coincido. Pero tampoco se necesita ser un genio de la NASA para saber que una obra que se inauguró 90 días antes y presentó una irregularidad de ese tamaño estaba mal construida y que la falta de experiencia y liderazgo de los cuerpos de rescate resultó en la muerte de dos personas.
POR OTRO LADO. El INE le ha puesto sal al guión de otra película nacional, los gastos de campaña en las pasadas elecciones, bajo el argumento de dar tiempo a los consejeros de informarse de las leves modificaciones a los dictámenes de la Unidad Técnica de Fiscalización, postergaron la resolución para la continuación de la sesión del día de hoy. De risa que le den tantas vueltas o que quizá estén esperando el momento mediático idóneo, sólo les recuerdo que el día de hoy, nuestro Gru veracruzano, Mi ratero favorito, llega a México extraditado desde Guatemala, para responder al desfalco al que sometió a Veracruz. Y como somos muy mitoteros, estaremos pendientes de la enigmática sonrisa de Javier Duarte, quien, quizá, nos regale hoy mismo otra perla literaria como la que casi le sale y se le atribuye a Santiago Montoto.
Quiero agradecer en estas líneas al diputado del PRI del Estado de Hidalgo Canek Vázquez, a la senadora por el PAN Gabriela Cuevas y, por supuesto, al comisionado del Instituto Nacional de Migración Ardelio Vargas Fosado, por su intervención para la pronta resolución de un sensible problema familiar. Si estamos para criticar y señalar errores, es de justicia elemental agradecer. Muchas gracias.
